martes, 11 de marzo de 2008

Trabajo Sobre La Rebelion de la Masas de Ortega y Gasset

Reseña Bibliográfica y contextualización de “La Rebelión de la Masas”

Introducción:

Este trabajo, consta de la biografía de Ortega y Gasset. Lo que además incluye, también una introducción de su filosofía. Además de los conceptos principales el trabajo se basa en la lectura y la reseña de la obra la Rebelión de las Masas.
La obra basada en la masa y el hombre masa como esta actúa en la sociedad. Esta obra se encuentra como un evento previo a la obra de Ortega, el hombre y la gente. En la versión que he tomado para el estudio, contiene anexos, como el Prólogo para Franceses, en la cual es la primera vez que el libro toma forma. Ya que el libro es editado durante el exilio de Ortega. También posee un Epilogo para Ingleses.
Específicamente este trabajo habla de la genealogía de la masa, y sobre la razón histórica.
Se tomarán para el estudio los conceptos de: Ley, Sociedad, Asociación, Costumbre, Europa, Nación. Ortega, se basa en el racionalismo, y en realismo. En su postura se basará en el Neokantismo. Por eso cuando llega el concepto en el cual luego de criticar a Kant buscará superarlo.
El trabajo como la obra de Ortega irán paralelamente, ya que ambos hablaran de la situación crítica de una sociedad, que se integra a las ideas de Europa. Ortega pensaba como el Krausismo que España debía mejorar con la incorporación de ideas alemanas.



José Ortega y Gasset (Madrid, 9 de mayo 1883 – ibídem, 18 de octubre de 1955), filósofo español.

Biografía de Ortega y Gasset

Nacido en una familia madrileña acomodada perteneciente al círculo de la alta burguesía del lugar, entre 1891 y 1897 estudiaría en el Colegio jesuita de San Estanislao de Miraflores del Palo, en Málaga. Su abuelo materno, Eduardo Gasset y Artime, había fundado el diario El Imparcial que más tarde su padre, José Ortega Munilla, pasaría a dirigir.
Así, cabe destacar que Ortega y Gasset se crió en un ambiente culto, muy vinculado al mundo del periodismo y la política. Su etapa universitaria comienza con su incorporación a los estudios de la Universidad de Deusto, Bilbao (1897–98) y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid (1898–1904).
Doctor en Filosofía de la Universidad de Madrid (1904) con su obra Los terrores del año mil. Crítica de una leyenda. Entre 1905 y 1907 realizó estudios en Alemania: Leipzig, Núremberg, Colonia, Berlín y, sobre todo, Marburgo. En esta última, se vio influenciado por el neokantismo de Hermann Cohen y Paul Natorp, entre otros.
De regreso a España es nombrado profesor numerario de Psicología, Lógica y Ética de la Escuela Superior del Magisterio de Madrid (1909) y en octubre de 1910 gana por oposición la Cátedra de Metafísica de la Universidad Central, vacante tras el fallecimiento de Nicolás Salmerón.
Colaborador del diario El Sol desde 1917, donde publica bajo la forma de folletones dos obras importantes: España invertebrada y La rebelión de las masas. Durante la II República es elegido diputado por la provincia de León, cargo en el que permaneció durante un año. En 1923 funda la Revista de Occidente, siendo su director hasta 1936. Desde esta publicación promoverá la traducción y comentario de las más importantes tendencias filosóficas y científicas en nombres tales como: Oswald Spengler, Johan Huizinga, Edmund Husserl, Georg Simmel, Jakob von Uexküll, Heinz Heimsoeth, Franz Brentano, Hans Driesch, Ernst Müller, Alexander Pfänder, Bertrand Russell y otros. (Al respecto véase, de Evelyne López Campillo, La Revista de Occidente y la formación de minorías (1923–1936), Editorial Taurus, Madrid, 1972).
Cuando en 1936 tuvo lugar la sublevación militar, Ortega y Gasset se opuso a ella, sumando su firma a un escrito publicado en ABC donde con otros intelectuales se declaraba «…al lado del Gobierno de la República y del pueblo». Pronto se autoexilió, primero en París, luego en Holanda y Argentina, hasta que en 1942 fijó su residencia en Lisboa. A partir de 1945 su presencia en España fue frecuente, pero habiéndosele impedido recuperar su cátedra, optó por fundar un «Instituto de Humanidades» donde impartía sus lecciones. Durante estos años y hasta su muerte en 1955, fue fuera de España, sobre todo en Alemania, donde recibió el crédito y las oportunidades de expresión que correspondían a su prestigio.
Ortega y Gasset ejerció una gran influencia en la filosofía española del siglo XX no sólo por la temática de su obra filosófica, sino también por su estilo literario ágil, próximo al Quijote, que le permitió llegar fácilmente al público general.
Aquí detallaré algunas de las etapas de su vida con mayor detalle, tanto y en cuanto se refieren a la evolución de su pensamiento: la primera de ellas la vocación filosófica y regeneracionista, la segunda la ampliación de su formación en Alemania y el exilio interior y exterior:
La vocación filosófica y regeneracionista:
En 1897, terminado su bachillerato en Málaga, Ortega inició sus estudios universitarios, primero en Deusto y poco después en Madrid. Justamente en una de las épocas más dadas a la sensibilidad en la vida de un hombre, los quince años, el joven Ortega fue testigo de un acontecimiento histórico de la mayor trascendencia, acontecimiento que llevó a toda una generación de españoles a plantearse el problema de España. Este acontecimiento fue la pérdida de los últimos restos del imperio colonial español. En 1898, por la Paz de París, que daba término a la guerra hispano-norteamericana, España tuvo que ceder, ante los jóvenes y potentes Estados Unidos de América (a los que en su día había ayudado a alcanzar su propia independencia), sus últimas posesiones coloniales: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Este acontecimiento funcionó en España como un revulsivo de la conciencia nacional que llevó a las mentes más lúcidas del momento (Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Antonio Machado o el propio Ortega) a plantearse el problema de la decadencia física y/o moral de España. La generación marcada por el desastre nacional, la Generación del 98, centró gran parte de sus esfuerzos intelectuales en la reflexión sobre la etiología y el diagnóstico de la enfermedad de España.
Dentro del espíritu de su generación, Ortega toma conciencia del problema de España y diagnostica que tal problema radica en el individualismo de los hombres y las regiones de España, que no han sentido una inquietud común por los asuntos nacionales. De ahí que proponga que la regeneración de España sólo puede venir de la mano de una toma de conciencia entusiasta de una misión nacional. Para que esta misión pueda ser llevada a cabo con éxito, Ortega propondrá la necesidad de la existencia de una elite intelectual —en la que él mismo se siente integrado— que, tomando lo mejor del mundo occidental, sepa "fomentar la organización de una minoría encargada de la educación política de las masas" (Vieja y nueva política, I: 302). De este modo es como el pensamiento del joven Ortega enlaza con el regeneracionismo y con uno de los aspectos del krausismo español. Aunque los presupuestos filosóficos de Ortega y los de los krausistas difieran notablemente en la realización política y cultural de tales presupuestos ambos van a coincidir en varios puntos claves: que la situación de la España de la época es negativa y por ello debe ser superada; que esta superación sólo puede realizarse recurriendo a la aclimatación a España del pensamiento europeo, y que para ello es necesaria la existencia de grupos dirigentes que permitan la puesta al día de la cultura española.
La ampliación de su formación en Alemania
Justamente en este contexto de deseo de beber en las fuentes culturales europeas para aclimatarlas a España, es donde hay que encuadrar el viaje de estudios que, al finalizar su doctorado en filosofía con la tesis titulada Los terrores del año mil. Crítica de una leyenda, Ortega hace a Alemania. Efectivamente, en 1905 marcha a Alemania para continuar sus estudios, y visita las universidades de Leipzig, Berlín y Marburgo. Precisamente en esta última universidad será donde conozca a los neokantianos H. Cohen y P. Natorp, a los que considerará siempre sus maestros. También por este viaje de Ortega a Alemania se puede establecer un cierto paralelismo con la estancia de Julián Sanz del Río, fundador del krausismo español, en Heidelberg. Con ello Ortega continúa una cierta tradición española que dura hasta los años cincuenta, momento en que la meca de la filosofía pasa para los españoles a los países anglosajones. Esta tradición consistía en que todo joven español que aspirase a una formación intelectual más completa que la que podía proporcionar la universidad española debía viajar a Alemania.
El panorama filosófico que el joven doctor en filosofía por la Universidad de Madrid encontró en Marburgo estaba presidido por el neokantismo, esto es, la doctrina filosófica que postulaba la vuelta a Kant como modo de superar los callejones sin salida a que había llegado la filosofía idealista alemana de la mano de Hegel y sus seguidores. Pero, y aquí se rompe el paralelismo con Sanz del Río, así como el krausismo español importó el pensamiento de Krause de forma monolítica y sin una actitud demasiado crítica, Ortega llegó a Alemania con un espíritu más crítico y avispado—no en balde había pasado más de medio siglo de viajes de intelectuales españoles a Alemania— y su actitud ante los neokantianos no fue la de la beatería discipular, sino una actitud ambivalente. De este modo, a la vez que reconoce la impagable deuda para con sus maestros de Marburgo, también adopta una actitud crítica frente a ellos y frente al propio Kant. La deuda y la crítica para con Kant y los neokantianos las resume magistralmente con las siguientes palabras: "Durante diez años he vivido en el mundo del pensamiento kantiano: lo he respirado como una atmósfera y ha sido a la vez mi casa y mi prisión [...] Con gran esfuerzo me he evadido de la prisión kantiana y he escapado a su influjo atmosférico". ("Kant", IV: 25).
Así pues, Ortega es consciente de que el pensamiento kantiano fue para él tan necesario como lo es la atmósfera que respira cualquier hombre, pero también fue para él una prisión de la que hubo de liberarse para poder construir su propia filosofía de madurez. Además del significado que tuvo para su formación filosófica, su estancia en Alemania también desempeñó una importante función vital, pues los años que Ortega vivió allí, los años en que comenzó su madurez humana, fueron tan fructíferos que los recuerdos de esta estancia quizás constituyan algunas de sus mejores páginas literarias. Así, cuando tiene que describir El Escorial, en 1915, no puede alejar de sí la imagen de la ciudad donde vivió el "equinoccio de su juventud", proporcionando una descripción literaria de una belleza rara en el gremio de los filósofos: "Permitidme que en este punto os traiga un recuerdo privado. Por circunstancias personales yo no podré mirar nunca el paisaje del Escorial sin que vagamente, como la filigrana de una tela, entrevea el paisaje de otro pueblo remoto y el más opuesto al Escorial que quepa imaginar. Es una pequeña ciudad gótica puesta junto a un manso río oscuro, ceñida de redondas colinas que cubren por entero profundos bosques de abetos y de pinos, de claras hayas y de bojes espléndidos. En esta ciudad he pasado yo el equinoccio de mi juventud; a ella debo la mitad, por lo menos, de mis esperanzas y casi toda mi disciplina. Ese pueblo es Marburgo, de la ribera del Lahn" ("Meditación del Escorial", II: 558-559).
A pesar de la profunda huella vital e intelectual que Alemania dejó en él, Ortega regresa pronto a España, física e intelectualmente, pues para él, el viaje a Alemania sólo puede tener sentido en la medida en que sirva para volver a España, de modo que haya una ósmosis intelectual tal que España se impregne de Europa y, a su vez, España impregne a Europa. De este modo, ya en 1910, exclamará: "queremos una interpretación española del mundo [...]. España es una posibilidad europea. Sólo mirada desde Europa es posible España" ("España como posibilidad", I: 138). A su regreso, en 1910, oposita y gana la cátedra de Metafísica de la Universidad de Madrid, en la que sucede a N. Salmerón, y comienza su actividad universitaria como catedrático antes de haber publicado ningún libro de filosofía. Ese mismo año casa con doña Rosa Spottorno y, a partir de entonces, comienza su vida pública.

La vida pública
Si hasta 1910 la vida de Ortega permanece en el ámbito de lo privado, a partir de esa fecha comienza la vida pública de don José Ortega y Gasset, repartida entre la docencia universitaria y las actividades culturales y políticas extra-académicas. Tras una breve segunda estancia en Alemania, en 1911, Ortega se entrega a su cátedra en el antiguo caserón de San Bernardo. Pero las inquietudes políticas del joven catedrático de Metafísica salen pronto a la luz, y en 1914 funda la Liga de Educación Política Española, con la que intentará llevar a cabo sus proyectos regeneracionistas desde posturas democráticas. Ese mismo año publica Meditaciones del Quijote, su primer libro. En 1916 es cofundador del diario El Sol; y en 1923, justamente el año del comienzo de la dictadura del general Primo de Rivera, funda y dirige la Revista de Occidente.
Su enfrentamiento doctrinal con la política de la Dictadura lleva a Ortega, en 1929, a dimitir de su cátedra universitaria y a continuar sus clases en la "profanidad de un teatro", clases que más tarde se publicarán con el título de ¿Qué es filosofía? Así, forzado por las circunstancias, Ortega se convierte en uno de los primeros filósofos españoles que imparte su filosofía ante el gran público. Tarea que, por otra parte, quizás fuese él el filósofo más indicado para llevar a cabo, pues en él se daban parejas las dotes de un gran filósofo y la capacidad de hacer asequible la filosofía a cualquier hombre culto.
En 1930, coincidiendo con la "dictablanda" del general Berenguer, contra quien escribirá su famoso artículo titulado "El error Berenguer", que termina con la famosa frase "Delenda est Monarchia!", Ortega recupera su cátedra y su participación en la política activa va en aumento, hasta el punto de convertirse en el centro de un grupo de intelectuales que propugnan el advenimiento de la II República Española. Así, en 1931, llegada la República, funda, junto con Gregorio Marañón y Pérez de Ayala, la Agrupación al Servicio de la República. Gracias a la Agrupación es elegido diputado a las Cortes Constituyentes por la provincia de León; pero, una vez más, se repite la paradoja de todo filósofo "metido en política", pues en las Cortes se le oye pero no se le escucha ni se le sigue. La desilusión que le produce la vida de diputado lo lleva pronto a retirarse de la política activa y a disolver la Agrupación. Ortega, que debería haber escarmentado con lo que aconteció a Platón, tuvo que ver su voz desoída para comprender que, por desgracia, no siempre las doctrinas políticas de un filósofo son atendidas por los legisladores o por los gobernantes.
Con ello, Ortega vuelve de nuevo a la actividad académica y publica, en 1934, En torno a Galileo. En 1935 recibe un homenaje de la universidad quien ya es la figura más sobresaliente del panorama filosófico español del momento. También en 1935 publica otro libro importante: Historia como sistema.
El exilio exterior e interior
Con el inicio de la guerra civil española, en julio de 1936, Ortega se autoexilia y comienza para él una etapa de desazón vital que lo lleva a vagar por el mundo. Primero viaja a París y Holanda, donde pronuncia conferencias en Leiden, La Haya y Amsterdam. Más tarde viaja a Argentina, y allí vive hasta que, en 1942, fija su residencia en Portugal, donde escribirá su trabajo Origen y epílogo de la filosofía, que en principio era una reflexión hecha para que sirviese de epílogo a la Historia de la filosofía de su discípulo Julián Marías.
Con el término de la II Guerra Mundial, en 1945, Ortega regresa a España, pero en los diez años que tardará en llegarle la muerte, su actividad pública queda reducida al mínimo dadas las circunstancias políticas españolas. En 1946 pronuncia un ciclo de conferencias en el Ateneo de Madrid y ese mismo año se comienzan a publicar sus Obras Completas. Puesto que sigue apartado de su cátedra, en 1948, junto con un grupo de colaboradores y discípulos, funda el Instituto de Humanidades, con lo que, de nuevo, el gran maestro que fue Ortega vuelve a ejercer su magisterio ante el público fuera de las aulas universitarias y a invitar a "unos cuantos para trabajar en un rincón" ("Prospecto del Instituto de Humanidades", VII: 21).
Aunque se le permite vivir en España, él no se siente a gusto en su propio país, al que tanto amaba y por el que tanto luchó. A partir de 1950 viajará de nuevo a la Alemania de su juventud, donde ese mismo año mantuvo un debate filosófico con M. Heidegger, en Baden Baden, sobre el hombre y su lenguaje. Continuó su trabajo sin descanso y, en 1955, regresó definitivamente a España. Diagnosticado de cáncer gástrico, y tras una operación sin esperanzas, murió en Madrid el día 18 de octubre de 1955.
Quizás el dato más revelador del significado filosófico y humano de la muerte de Ortega lo proporcione el hecho de que, con motivo de su muerte, otro gran filósofo español, pero de vida y obras tan distintas de las de Ortega, X. Zubiri, escribió uno de sus raros artículos periodísticos. Efectivamente, el mismo día 18 de octubre de 1955 X. Zubiri llamó al diario ABC para pedir que se le publicase una nota necrológica sobre Ortega. Precisamente él, X. Zubiri, a quien la prensa rogaba continuamente su colaboración sin recibirla, pedía ahora recordar la muerte de su maestro y compañero. De este modo, el 19 de octubre de 1955 aparecía en ABC el artículo de Zubiri titulado "Ortega metafísico", en el que se celebraba la obra del maestro con, entre otras expresiones, la siguiente: "En el bracear denodado con la verdad de la vida y de las cosas, Ortega nos enseñó in vivo la radicalidad con que han de librarse, cara a la verdad las grandes batallas de la filosofía. Es lo que perennemente nos une a su espíritu con plena admiración profundo respeto e íntimo cariño" (2).
Para terminar con este breve bosquejo biográfico de la figura de don José Ortega y Gasset creo conveniente insistir en cómo la vida y la obra de Ortega fueron lo más opuesto que imaginar quepa a las de la caricatura habitual del filósofo —ejemplificada magistralmente en la figura de Tales—, quien, según cuenta Diógenes Laercio, cayó en un hoyo por mirar a las estrellas. No es éste el caso de Ortega, pues a él no se le puede acusar de que, por ensimismarse en sus reflexiones metafísicas, olvidase "la verdad de las cosas y de la vida" en las que vivía inmerso. Justamente el caso de Ortega es el contrario, de modo que en él filosofía y vida están tan íntimamente unidas que prácticamente son inseparables. Fue en este sentido un filósofo "comprometido", en el sentido pleno que el término ‘comprometido’ suele tener en la literatura filosófica existencialista. La multiplicidad de sus intereses intelectuales lo llevó a emprender tal cantidad de empresas culturales, que sería imposible dar cuenta cabal de ellas en un trabajo como éste.
Quizás la mejor prueba de la hondura con que caló su pensamiento en los más diversos ámbitos de la sociedad española la proporcione, con toda exactitud, la confesión de un contertulio suyo, el otro Ortega, el torero Domingo Ortega, quien llegó a confesar que desde que conoció y escuchó a don José Ortega y Gasset toreó mejor (3).
Me permitirá el lector citar aquí una anécdota que se cuenta del torero Ortega, que muestra hasta qué punto calaron en él algunas de las doctrinas filosóficas del maestro en filosofía y hasta qué punto las supo expresar el maestro en tauromaquia en el lenguaje llano del hombre de la calle. Se cuenta que Ortega, el torero, tuvo una tarde pésima en una corrida celebrada en La Coruña. La prensa gallega puso el grito en el cielo, acusando al maestro de haber ido a La Coruña, de tan lejos, para hacer faenas tan malas. Cuando el maestro leyó las críticas periodísticas a su labor, comentó a su cuadrilla, con una frase que era digna de Ortega el filósofo: "Sevilla está donde está, lo que está lejos es esto". Quizás sea imposible una expresión más gráfica y exacta del perspectivismo del filósofo y, a la vez, más alejada de cualquier tecnicismo filosófico.



Yo y Circunstancia, concepto clave:
Con la frase "Yo soy yo y mi circunstancia" Ortega insiste en lo que está en torno al hombre, todo lo que le rodea, no sólo lo inmediato, sino lo remoto; no solo lo físico, sino lo histórico, lo espiritual. El hombre, según Ortega, es el problema de la vida, y entiende por vida algo concreto, incomparable, único: "la vida es lo individual"; es decir, yo en el mundo; y ese mundo no es propiamente una cosa o una suma de ellas, sino un escenario, porque la vida es tragedia o drama, algo que el hombre hace y le pasa con las cosas. Vivir es tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él, ocuparse de él. En otros términos, la realidad circundante "forma la otra mitad de mi persona". Y la reimpresión de lo circundante es el destino radical y concreto de la persona humana.
El hombre es un ser que se encuentra inmerso, sumergido en una circunstancia (o naturaleza), la cual le presenta distintas concepciones de su estado físico y mental. Por tanto deja al hombre la misión de satisfacerlas. En el cumplimiento de tal tarea, agrega Ortega, es que el hombre crea "La Técnica", que, según este gran autor, podemos definir como: "la reforma que el hombre impone a la naturaleza en vista de la satisfacción de sus necesidades".

Filosofía:
Se encuentra unida a la palabra «circunstancia», que Ortega hizo famosa en su expresión: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo» (Meditaciones del Quijote, 1914). Mantuvo los principios esenciales de su perspectivismo en periodos posteriores de su pensamiento.
En 1920 desarrolló el «raciovitalismo», teoría que funda el conocimiento en la vida humana como la realidad radical, uno de cuyos componentes esenciales es la propia razón.
Para Ortega, la vida humana es la verdadera realidad radical, de la que surge cualquier sistema filosófico posible. Para cada ser humano la vida toma una forma concreta.
Denominaba «razón vital» a un nuevo tipo de razón y «raciovitalismo» al modo de pensar que se apoyaba en su nuevo concepto de razón. La razón vital es una razón que se define constantemente en la vida de la que ha surgido.
Evolución de sus ideas de forma histórica:

En la primera etapa del pensamiento de Ortega y Gasset, el objetivismo, se ve notablemente influído por su preocupación respecto al atraso de España respecto del resto de Europa y esto solo podría superarse de ser eliminado el subjetivismo y el personalismo dominantes. Las cosas, suelen ser más importantes que los hombres, o por amor a la objetividad, hay que tratar a los hombres como a cosas. Luego se retractará de esta suerte de “antihumanismo.
A partir de 1910, su pensamiento se caracteriza por el perspectivismo. Los dos grandes temas del período son la circunstancia y la perspectiva. La idea de circunstancia tiene su origen en el concepto de umwelt que creara von Uexküll y luego utilizara Husserl. El sentido es el de puntualizar que no existe un “”yo” separado del mundo real:
””Yo soy mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” Ortega y Gasset, Mediaciones del Quijote, donde muestra la diferencia entre perspectiva y apariencia. Como la consecuencia vital de la elección interminable en la vida del hombre.
El concepto capital de la perspectiva, que ya aparecen en Leibniz, en tanto cada mónada es una perspectiva del universo y en Nietzsche, aunque Ortega, en realidad sigue a Teichmüller, es un atajo para superar el escepticismo y el racionalismo como actitudes ilegítimas y contrapuestas.
Ortega entiende que la lógica oscila históricamente entre el escepticismo y el dogmatismo de manera que se emanaban dos opiniones contrapuestas: “no hay más punto de vista que el individua: la verdad no existe (escepticismo)” por un lado, y “la verdad existe: ha de tomarse un punto de vista supraindividual (racionalismo)”, por el otro. Ortega dirá estas perspectivas se originan en la convicción de que el punto de vista, es falso. Pero para el, el punto de vista individual es el único punto posible desde el que puede mirarse el mundo y su verdad.
De esta forma, circunstancia y perspectiva se articulan en una particular concepción de la verdad. La realidad solo puede ser mirada desde la circunstancia (el punto de vista) que cada cual ocupa fatalmente en el universo. La realidad solo puede ofrecerse en perspectiva individuales, lo cual no las invalida sino que las hace valiosas.
En la madurez (raciovitalismo) Ortega criticará a Sócrates. Afirmará que el tiempo de Sócrates era el de desaroljar la vida espontánea para sustituirla con la pura razón, pero más tarde, descubriría que lo racional imitaba lo irracional: la razón pura no puede reemplazar a la vida, la cultura del intelecto abstracto no es, frente a la espontánea, otra vida que se baste a sí misma y pueda desalojarla: “es tan solo una breve isla flotando sobre el mar de la vitalidad primaria”. Dirá luego que es el tema de su tiempo el de someter a la razón a la vitalidad, localizarla dentro de lo biológico y hacerla subsidiaria de lo espontáneo. Se trata de la cultura biológica, la razón pura será desplazada por la razón vital.
Ortega se defendió contra los que calificaba su pensamiento como “vitalismo” porque su intención no era el de un reduccionismo biológico ni tampoco desvalorizar la razón. Pero tampoco postula una dependencia de la razón que culmine en idealismo. El raciovitailsmo pretende ser una posición intermedia en la que razón e intuición se ponen al servicio de la vida. Así, para Ortega, la via será una realidad radical y el hombre no será naturaleza sino historia, porque la vida no es sino lo que hacemos y lo que nos pasa. Ortega se acerca claramente al existencialismo.
Conceptos filosóficos relacionados:

Perspectivismo:
El perspectivismo es una doctrina filosófica que sostiene que toda percepción e ideación es subjetiva. El individuo mira desde un punto de vista concreto, en una dirección propia. El originador y principal promotor de esta visión filosófica es Nietzsche.
Ortega y Gasset abordó el perspectivismo desde varios puntos de vista. La más temprana es con la dualidad apariencia-profundidad que desarrolla con el símil del bosque en sus Meditaciones del Quijote: el bosque es la profundidad que no veo y lo que veo en cada momento es una superficie de árboles, una perspectiva de éste. Posteriormente, en El tema de nuestro tiempo trató esta idea como mediación entre el racionalismo y relativismo. Entre la verdad universal del racionalismo, que es una verdad sin vida individual, y la verdad del relativismo, que es una verdad sólo válida para mí, Ortega establece que toda verdad, es una verdad en perspectiva, válida desde esa perspectiva y complementaria de las demás perspectivas. Dentro de su filosofía, el perspectivismo se articula como una cualidad de la vida, entendida como la realidad radical de cada uno. Ortega se interesó por la Teoría de la relatividad, ya que el fondo filosófico de esa teoría es hacer del perspectivismo la base de la interrelación de las observaciones de la física.
El desarrollo del perspectivismo en el ámbito metafísico ha dado lugar a las corrientes innovadoras de la Metafísica del Estar.
De las conclusiones que obtiene Ortega y Gasset en cuanto al valor de las perspectivas, se desprenderá una serie de conceptos posteriores como el enunciado aquí abajo. La perdida del absoluto es una de las claves de la evolución hacia sistemas mixtos donde se coexisten, clasificaciones tanto lógicas como ilógicas para explicar la realidad.

La evolución del Perspectivismo: Estancialismo
Aunque para Ortega el concepto del "perspectivismo" coincide plenamente con un "subjetivismo cultural", como teoría pionera basada en la Teoría de la Relatividad de Einstein, es evidente que esta "tesis del punto de vista" se queda estancada en la exclusiva observación del mundo físico. Por lo que ha necesitado que autores más modernos de los inicios del siglo XXI, hayan implementado esta tesis en los postulados más metafísicos del Ser, creando una nueva teoría sobre el Estar metalógico, o relativismo lógico, proponiendo innovadoras tesis sobre las posibilidades del Ser Absurdo ligado a ciertos sistemas antilógicos, y pregonando la muerte del Ser Absoluto, como transformación hacia un Ser Relativo o Estante metalógico de dichos sistemas vinculados (estancias de relación).
De este modo, la teoría del Perspectivismo ha evolucionado inspirando la nueva “acepción” del absoluto-relativo, dentro del más reciente y osado postulado sobre Metafísica del Estar, la cual nos transmite un "ultraperspectivismo" o ESTANCIALISMO de la realidad, del mundo y de la vida, pero que trasciende más allá del mundo físico o parafísico, para establecer otros puntos de vista tan posibles como ajenos a la Razón, para desarrollar el perspectivismo orteguiano hacia su máximo rango y aplicabilidad dentro de las posibilidades finalistas de un "perspectivismo pluralógico", fundamento de la actual Metafísica del Estar.
Otro de las características del pensamiento de Ortega y Gasset es la siguiente:
Razón vital
Razón Vital es un nuevo modelo de razón propuesto por José Ortega y Gasset como superación de la razón pura que se había impuesto durante la Edad Moderna, y que, aunque permitía el avance de las ciencias naturales, no lo hacía así con las ciencias humanas, porque era insuficiente para aprehender la vida.
El pensamiento de Ortega y Gasset paso por varias etapas hasta llegar a la razón vital:
La primera etapa se caracterizó por la formación kantiana la cual se fundamentó en el subjetivismo idealista.
La segunda etapa se caracterizó por el realismo sin dejarse arrastrar por él.
La tercera etapa se caracterizó por la metafísica. Es ésta última etapa la que conduce a Ortega y Gasset a la razón vital.
El punto de partida de la filosofía de Ortega y Gasset fue el descubrimiento de la vida como realidad radical, es decir, vivir es el cogito de su racionalismo, de ahí, el concepto de “razón vital” . La razón vital es el instrumento con el que superar la subjetividad europea y el realismo ingenuo. Por ende La persona se constituye en ser por esta misma subjetividad. Para él no hay prioridad del individuo sobre la realidad, sino una interrelación del hombre con la realidad, esto quiere decir que no existe un “yo” separado del mundo real:”Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo ” Ortega y Gasset, Mediaciones del Quijote. Por tanto, “yo” no me encuentro solo, necesito de las cosas para ser realmente. Es decir, la propia vida, es la realidad radical. La realidad, pues, no consiste en una cosa que es o un yo que es, sino en un hacerse, que no es una actividad: “la realidad radical es nuestra vida. Y la vida es lo que hacemos y lo que nos pasa. Vivir es tratar con la cosmovisión, dirigirse a él, actuar en él, ocuparse de él. Con esta visión Ortega y Gasset se coloca entre el idealismo y el realismo: ni prioridad del yo ni prioridad de las cosas; prioridad de la vida. En definitiva, ni las cosas solas ni el “yo” solo, sino el quehacer del “yo” con las cosa, o sea la vida. En dos momentos se puede compendiar la concepción orteguiana de la vida humana:
Consecuencias de este hecho al poder llegar a la razón vital en su forma metafísica.
Vida individual
Cada hombre tiene, que decidir en cada instante lo que va hacer, lo que va a ser en el siguiente. Esta decisión es intransferible: nadie puede sustituirme en la faena de decidirme, de decidir mi vida. Lo decisivo, pues, en el hombre es ese proyecto vital de las cosas que rodean como posibilidades. Entonces la vida es, por tanto, el órgano mismo de la comprensión; y por esto se puede decir que la razón es la vida humana.
Vida social.
La razón vital se vuelve historia porque el hombre mismo es histórico, pues lo que el hombre ha sido constituye el componente esencial de lo que es y por lo mismo de lo que será. Por esto la vida humana tiene una dimensión social porque hombre interactúa con otros hombres, esto le da un carácter social, que forman mis circunstancias, como un ingrediente mío, pues vivir es convivir, de tal forma que mi vida individual se da el hecho radical de la convivencia.



Características de la Rebelión de la Masas:

La rebelión de las masas, Ortega Y Gasset, José. Recopilador Paulino Garagorri.

La obra esta compuesta por la recopilación y la edición de un ensayo a parir de una serie de artículos que aparecieron en el Diario Sol de Madrid.
Esta es una de las disculpas que dará el autor por la obra la cual considera un poco desactualizada pero sin embrago considera acorde a la realidad que aún se cernía en Europa.

El texto esta dividido en las siguientes partes:
Prologo para franceses. Luego hay una primera parte que esta subdividida en los siguientes capítulos:
El hecho de las aglomeraciones, II- La subida del nivel histórico, III- La altura de los tiempos, IV-El crecimiento de la vida, V- Un dato estadístico, VI- Comienza la disección del hombre-masa, VII-Vida noble y vida vulgar, o esfuerzo, VIII- Por qué las masas intervienen de todo y por qué sólo intervienen violentamente, IX- Primitivismo y técnica, X-Primitivismo e historia, XI- La época del “señorío satisfecho”, XII- La barbarie del “espacialismo”, XII- El mayor peligro, el Estado.
La segunda parte es dividida en:
XIV- ¿Quién manda en el mundo?, XV- Se desemboca en la verdadera cuestión.
Por último se encuentran: Epílogo para ingleses, Apéndice I. Dinámica del tiempo, Apéndice II (Sobre la rebelión de las masas), Apéndice III (El siglo XVIII).

El hecho de las aglomeraciones trata de cómo las masas después de la primera guerra mundial, llegan a las ciudades. Como las multitudes pueblan todo lo que es civilizado, de cómo esto fuerza y transforma a la sociedad. La sociedad es modificada a partir de ese hecho por el suceso de que el hombre medio es que el toma el control.
El hombre medio o masa solía estar disperso homogéneamente en el territorio. El hecho de que el hombre tome las ciudades es el desplazamiento de las minorías que solían vivir en ellas. Las aglomeraciones, de gente son un hecho peligroso para Ortega, porque ellas buscan posesionarse de todo. Su criterio es el que configura la opinión pública.
Ortega ve como el hombre medio es que quiere reemplazar todos los ámbitos sociales para unificarlos en él. Por eso ve en las democracias liberales la posibilidad del equilibrio más avanzado en entre el hombre medio y la minoría. Así expone que la política se volverá, inmediata y violenta por la incapacidad del hombre masa para hacer frente a responsabilidades que le exceden.
El hombre masa es el que surge de la civilización moderna pero que se cree que es Adán ,el hombre tiene por hecho natural, la civilización y el orden tanto jurídico como institucional. Ortega considera un hecho aberrante este hecho porque en peligro la civilización occidental. Ya que gracias a esta concepción el hombre es que permite el desarrollo de los totalitario. La civilización es tanto para los anarquistas, los inmorales, los fachistas y los marxistas una base para la aplicación inmediata de proyectos ideológicos. El autor argumentará que la razón histórica puede más. Por que para estos hombres, el estado definitivo ha sido alcanzado por lo tanto es inútil, esperar que en el futuro, la base (la civilización) pueda ser afectada. Entonces el autor ve en estas ideologías su fin inmediato y que puede tomar dos caminos definitivos, la progresiva destrucción de la civilización occidental o la reformulación del liberalismo perfeccionado.
Entendemos entonces, que el autor en el primer capitulo solo se esfuerza por mostrar la aparición del fenómeno. Se considera lo positivo y lo nocivo de esta aparición. Todo esto en cuanto y en cuanto, el poder de las masas es un fenómeno que aumenta el dinamismo de las sociedades que ya no duermen esperando las decisiones de las minorías. No obstante no existen ni instituciones, ni legislaciones; ni aún a entrado en vigencia para el autor algo que pueda contener la potencia de las masas que se creen señoras de todo.
Luego se detendrá en el hecho de la subida del nivel histórico, donde podemos inferir el hecho de que la población había crecido de una forma fenomenal en un periodo de tiempo muy corto. Esto demuestra el éxito tanto de la civilización como del estado, y es para Ortega el éxito de una meta que se había iniciado en el siglo XVI.
El pensamiento de Ortega, es que toma como punto de partida, la base de los supuestos de Descartes. Entre otros intelectuales que son las minorías que habían llevado a Europa hacia el espectacular desarrollo que hoy se podía observar. No obstante en el devenir se llega a un punto clave que es el siglo XIX, en el cual se produce la transformación clave gracias a la única revolución auténtica para el autor (en cuanto a política se refiere, desde el fin del imperio romano). La revolución francesa es una de las causas clave de la subida del nivel histórico. Las evidencias son claras, una de ellas es la llegada del burgués, esta clase de hombre es uno de los hechos fundamentales porque sus nuevas capacidades van reemplazar a la nobleza, y van a dar nuevas instituciones.
Pero el hecho capital de la subida del nivel histórico, es la Declaración de los Derechos del hombre y del Ciudadano que es el más fundamental. Ya que en ella se da la característica que llevará a la plenitud que se buscaba en occidente desde el siglo XVI. De esta manera se llegaba a la conclusión de que todos los hombres eran iguales ante una instancia superior. No obstante esta noción llevo mucho más tiempo en ser incorporada, por todo el cuerpo social, que por la minoría intelectual. Lo que suma el hecho siguiente, cuando se piensa que el hombre masa se cree señor trae consecuencias directas. Su criterio es el único valido. Lo que inevitablemente llevará al estancamiento social. La función de la minoría capacitada para renovar y conducirla es suprimida. La crisis se basará en la incapacidad de autogestión de las masas. Estas no pueden ponerse metas. El autor sostiene que las masas son las que ejecutan pero que son una fuerza irreflexiva por lo que no son capaces de crear metas, ni estilos de vida por sí mismas.
La gran consecuencia de la subida del nivel histórico es que el progreso material y la eficiencia del estado, le ha dado una gran confianza al hombre del siglo XX. Lo que como vimos hace que este crea que puede suplantar todo lo existente pero sin embargo no posee los medios para hacerlo de inmediato.
Todos los sectores de la sociedad incluidos: los intelectuales, los científicos, los políticos se hacen hombres masas. Tienden a la demagogia, la opinión pública es un criterio que debe amparar parámetros de la minoría o se deforma continuamente por la búsqueda de inmediatez y confort de la masa. Lo precario de la política de España como en el resto de Europa continental es un tema de preocupación de Ortega.
Se dice en la obra que las revoluciones que no poseen fundamento, son inocuas solo buscan forzar un desequilibrio de poder. Estas revoluciones dañan a la sociedad porque las instituciones pierden su papel en pos de formas violentas principalmente. La forma de pensar la política se simplifica, pero eso no legítima que la razón y la discusión no sean formas de resolución. Escandaliza a Ortega, el hecho de que la masa no reconozca arbitro. La primera evidencia de esto fue la expresión de los sindicalistas por medio de medidas de fuerza. Lo cual para Ortega es un medio correcto pero del que se abusa. Ya que la violencia es necesaria solo cuando todos los pasos anteriores se han agotado.
Pone como el ejemplo supremo, las democracias liberales donde las minorías son respetadas por ser las más capaces. Estas reguladas por la ley utilizan la razón para coordinar el aparato social mediante la vigencia del uso y la costumbre en búsqueda de leyes practicas.
Ortega hace un quiebre entre la sociedad y la asociación explicita que la sociedad no puede surgir de la nada. En el caso de la aparición de la sociedad es necesario un uso y costumbre y una convivencia. Por esto se opone a la idea de Rosseau de Contrato Social. No la asociación es un hecho artificial entre sectores de la sociedad no es espontánea por lo tanto no es natural. La ley es un producto de la vigencia de los usos. Por lo tanto, el estado que surge después de la ley, solo puede perfeccionar la ley pero no es creador de sociedad.
El hombre masa confunde la capacidad del estado de forma que cree que la administración y la ejecución es lo que garantiza el orden. Por lo que no solo, quiere que el estado resuelva sus problemas sino que además exige una visión unilateral y rápida. Los problemas no tienen que resolverse en tanto ni en cuanto puedan ser desasociados a la sociedad civil. En el fondo el estado pese a ser eficiente tiene que a largo plazo empezar a intervenir en toda la vida del hombre coartando cada vez más las libertades individuales. Lo que es que las masas ayuden a fijar gobiernos totalitarios.

Ortega esta profundamente preocupado por la homogeneidad del continente. Ya para él se da un caso totalmente insólito, ya que a lo largo y ancho del continente el hombre se vuelve homogéneo. Comparación que hará con el Imperio Romano. Esta comparación lejos de ser forzada demuestra para el autor la razón histórica.
Durante el Imperio, se ve que el hombre se vuelve más homogéneo. De punta a punta del Imperio no se hay diferencias lo que expone que la sociedad se dirige al estancamiento. Ortega relaciono este fenómeno a la caída de la natalidad, y al reemplazo de los soldados por mercenarios extranjeros. No solo el hecho de que sea todo más homogéneo, estanca a la sociedad sino que la sociedad además se vuelve estado dependiente. Pero porque el estado como organismo es menor que la sociedad que no la puede reemplazar. El estado empieza a consumir de raíz a la sociedad. En Roma, la sucesiva militarización llevo a los conflictos que permitieron el fin del Imperio.
La altura del los tiempos es una exposición de la historia, en torno a la vitalidad de estos. Esto es si las épocas, hacen valoración de sí mismas. La vitalidad de una época puede ser valorizada de forma individual o de forma colectiva. Ortega expone que el siglo XIX es la culminación de un proyecto que empezó el siglo XV. Por lo que vitalmente es inferior a los siglos anteriores. En el siglo XIX se llega al ideal perseguido por las épocas anteriores, sin embrago estas no se sentían completas sobre sí mismas ya que apuntaban al ideal que solo se alcanzó en el siglo XIX.
Lo que hizo del siglo XIX, una gran melancolía. Por que los ideales ya no podían ser ya perpetuados sino que eran realidades cotidianas de los hombres.
Entonces el siglo XX se encuentra en un predicamento en el cual algunos autores dicen que la decadencia se agudiza, en lo cual se centra por ejemplo Spengler. Sin embargo en la obra se ve que todo lo contario el siglo XX se diferencia de todos los otros siglos por ser lo contario es un siglo lleno de orgullo y de riqueza. Esto hace que se quiera romper con la historia precedente que se crea en la superación de todo. Incluso Ortega llega a decir que el hombre del siglo XX considera al renacimiento un detalle destacado del mundo medieval. Este hombre del siglo XX es el más vital de todos porque no considera que haya tiempo mejor. Este hombre empieza disociarse de la historia y de los ideales occidentales. Para el hombre del siglo XX todo se simplifica y el dinamismo gana preponderancia. El filósofo, dice que el hombre del siglo XX, el hombre masa, es el privilegiado de la historia.
Estos hombres no sufren escasez de ningún tipo, la confianza de estos traen un defecto muy grave. La falta de un estilo de vida con raíces de una motivación. No hay en Europa para ortega alguien que posea una nueva meta que pueda encauzar el cuerpo social. No obstante una de las características de esta sociedad que quiere superar todo pero que no quiere nada, el una futura aniquilación de lo civilizado. La búsqueda del confort como de la aplicación de la técnica son inviables a largo del tiempo si se separan de la ciencia. Porque la ciencia es la madre de esta moderna civilización. El autor destaca que el científico se vuelve técnico por lo que en el futuro, según él se llegaría a un límite. Después del cual llegaría la decadencia.

Otro de los planteos que hace Ortega a lo largo de su obra es uno de escala global dice que las masas globales corren peligro porque Europa ya no manda. Por eso los otros pueblos se empiezan a desenvolver mal, para el filosofo la función de Europa en el mundo es la de guiarlo como sede de occidente y el punto más desarrollado de este. Expone nuevamente que no hay un modo de vida que supere al europeo o que compita con él, se podía aventurar que Ortega llegaría hablar de una anomia política. Todo esto hace que se pregunte también por el futuro de Europa en cuanto a las transformaciones que en el continente podrían ocurrir. Argumenta que Inglaterra es mucho más avanzada que el continente en cuanto al desarrollo social, cosa que no le asigna en cuanto a la fuerza y presencia de sus instituciones como a la tradición en sus políticos.
Con todo esto se puede suponer, que el político ingles es más conciente de la limitaciones de las instituciones que el continental pero que sin embrago es más eficiente en su función. Otra de las cosas que Ortega considera abominables en su obra es el hecho de la Sociedad de Naciones. Para el autor esta es una cosa obsoleta cuando las realidades en las cuales se construyó ya estaban superadas. Se sigue especulando a lo largo de la obra sobre la importancia de la creación de los Estados Europeos. Esto viene de que en el libro se dice que las naciones individuales tienen menos de naciones que de europeas, no obstante teme a la desintegración de las naciones o la desintegración de Europa. Pese a este problema lo considera un paso necesario para el futuro del continente.
Cuando decimos futuro se toma una medida bastante extensa. Es una preocupación de Ortega el hecho de que la inmediatez del mundo de hoy haga que se pierda la conciencia de los proyectos que llevan a cabo las naciones.
Advierte de esa tendencia en Splenger. El cual usa la dialéctica para agotar la historia, es el estado definitivo de la sociedad el gran error de nuestro tiempo, mejor dicho la creencia de esto.

Cuando el filósofo quiere demostrar esto se basa principalmente en el hecho de que la realidad es demasiado complicada para que se pueda llegar al estado definitivo del desarrollo. Cuando llega a estas conclusiones expone el caso de Julio César. En el cual demuestra como el estado debe evolucionar de la Republica al Imperio. La demostración de cómo César es el paso necesario del estadista Antiguo, al que después definiría al estadista de Occidente clásico. Julio César es para Ortega y Gasset un hombre que rompe con las perspectivas del mundo antiguo.
Ortega propone que esta época se encuentra volcada hacia la juventud, de forma inexorable de forma que solo lo joven es lo que ha de de perseverar. Este es uno de los cambios más importantes a nivel cultural en occidente. Porque es la primera vez donde la juventud por sí misma vale más que el desarrollo total, eso es el desarrollo de la madurez tanto intelectual como espiritual. El juventud, esta volcada a un punto, el cuerpo. Lo exterior, esta en juego.
Los deportes y la vida simple caracterizan a esta época. Ortega llega a dudar si esto en el fondo no queda más expuesto el hecho de una madurez, en eso queda resumida la actual época. La madurez que nunca llega, deja enanas de las capacidades de los individuos. Los individuos no llegan a un punto, donde se desarrollen más.
También dice que es una época, masculina donde la valoración del hombre por el hombre las relaciones se vuelven más toscas. La falta de diplomacia se la considera una reacción de la valoración de lo masculino. Lo deportivo, es una de las manifestaciones más importantes. Ortega dice que la mujer durante el siglo XX busca tomar la actitud masculina simplificando su forma de ser, y su alterando su forma de pensar. Esto hace que la sociedad de alguna manera sea más inocente, por la incapacidad de sutilezas que implica, el hecho de esta masculinidad joven.
Ortega incluso llega a decir que el joven de las clases medias, es el tipo dominante de este estilo que no le debe nada a nadie ni cree que le va deber. Por eso cuando se ve ahora, la situación se vuelve complicada. Complicada en cuanto, a que la masa, ya no busca lo maduro por primera vez en la historia desde la Grecia clásica. En este caso Alcibíades, es que subordina a Sócrates por lo que la tradición, es la que encauza la fuerza vital.
La sociedad se encontraba en una superación del modelo actual, pero en este momento se encuentra, en la no búsqueda de un modelo especifico. Cuando se considera esto, se ve la real problemática del trabajo. Gran parte de la gente que se encuentra actualmente en la sociedad, es masa. En cuanto a que se considera, de una forma en la cual es igual a todos. Una de las partes, que hacen que el conflicto es el hecho de que gravita la vida del hombre de occidente. El hombre de occidente, esta en crisis porque la sociedad es incapaz de hacer un proyecto de vida, en las cuales la posibilidades del hombre queden incluidas.


Conclusiones respecto a la obra:

A partir de la reseña bibliográfica, se extraerán conceptos clave de la obra basándose en citas de Ortega. Con las cuales se terminará de aclarar los conceptos de la obra.


Concepto de Minoría:

“Cuando se habla de “minorías selectas”, la habitual bellaquería suele tergiversar el sentido de esta expresión, fingiendo ignorar que el hombre ignorar que el hombre selecto no es petulante que se cree superior a los demás, sino que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona sus exigencias superiores.” Pág.49 El hecho de las Aglomeraciones.


Concepto de Masa:

“Como las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad, quier decir que Europa sufre la mayor crisis que a pueblos, naciones y culturas cabe padecer” Pág. 45. El hecho de la Aglomeraciones.

“En rigor, la masa puede definirse, como hecho psicológico, sin necesidad de esperar a que parezcan los individuos en la aglomeración. Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”,y, sin embrago, no se angustia, se siente a sabor de sentirse idéntico a los demás. Imagínese un hombre humilde que al intentar valorarse por razones especiales- al preguntarse si tiene talento para esto o lo otro, si sobresale en ningún orden advierte que no posee una cualidad excelente. Este hombre se sentirá mediocre y vulgar, mal dotado; pero no se sentirá masa.” Pág. 49. El hecho de las aglomeraciones.

“La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Y claro esta que ese “todo el mundo” no es “todo el mundo”. “Todo el mundo”, era, normalmente, la unidad compleja de masa y minorías discrepantes, especiales. Ahora todo el mundo es masa.” Pág. 52. El hecho de las aglomeraciones.

Concepto de Hombre Masa:

“El hombre-masa se siente perfecto. Un hombre de selección, para sentirse perfecto, necesita ser especialmente vanidoso, y la creencia en su perfección no es circunstancialmente unida a él, ni es ingenua, sino que llega de su vanidad, y aún para él mismo tiene carácter ficticio, imaginario y problemático.” Pág. 94. Por que las masas intervienen en todo y por que solo intervienen violentamente.

“Hoy, en cambio, el hombre medio tiene “ideas” más taxativas sobre cuanto acontece y debe acontecer ene l universo. Por eso ha perdido el uso de la audición. ¿Para qué oír, si ya tiene dentro todo cuanto le hace falta? Ya no es sazón de escuchar, sino, al contrario, de juzgar, de sentenciar, de decidir. No hay cuestión de la vida pública donde no intervenga, ciego y sordo como es, imponiendo sus “opiniones” Pág. 97. Por que las masas intervienen en todo y por que solo intervienen violentamente.




Concepto de Aglomeración:

“Ahora, de pronto, aparecen bajo la especie de aglomeración, y nuestros ojos van dondequiera muchedumbres. ¿Dondequiera? NO, no; precisamente en los mejores, creación relativamente refinada de la cultura humana, reservados antes a grupos de menores, en definitiva, a minorías” Pág. 47. El hecho de las aglomeraciones.

Concepto de Revolución:
“En las revoluciones se intenta la abstracción sublevarse contra lo concreto; por eso es consustancial a las revoluciones el fracaso.”

Concepto de Rebelión de Masas:

“La rebelión de las masas, puede en efecto, ser trámite a una nueva y sin par organización de la humanidad, pero también puede ser una catástrofe en el destino humano. No hay razón para negar la realidad del progreso, pero es preciso corregir que cree seguro del progreso. Más congruente con los hechos es pensar que no hay ningún proceso seguro, ninguna evolución, sin la amenaza de involución y retroceso. Todo, todo es posible en la historia- lo mismo el progreso triunfal e indefinido que la periódica regresión. Porque la vida individual o colectiva, personal o histórica, es la única entidad del universo cuya sustancia es el peligro. Se compone de peripecias. Es, rigurosamente hablando, drama.” Pág.102. Primitivismo y Técnica.




Su Influencia en otros pensadores:
Ejerció notable influencia en investigadores, teólogos y escritores como Antonio Machado, Ignacio Ellacuría, Manuel García Morente, Joaquín Xirau, Xavier Zubiri, José Gaos, Luis Recaséns Siches, Manuel Granell, Francisco Ayala, María Zambrano, Pedro Laín Entralgo, José Luis López-Aranguren, Miguel Reale, Julián Marías, Francisco Soler Grima, Antonio Rodríguez Huéscar, Juan David García Bacca, Jorge Millas Jiménez, Martín Cerda, Hernán Larraín Acuña, Arturo Gaete, Arturo García Astrada, Adela Cortina, Félix Schwartzmann, José Ferrater Mora, Octavio Paz, Mario Vargas Llosa, Antonio Skármeta, Luis Sánchez Latorre, Albert Camus, Paulino Garagorri, Arturo Gaete y sobre las corrientes de la nueva metafilosofía, denominada Metafísica del Estar, basadas en el "perspectivismo".

Obras principales:
Meditaciones del Quijote (1914)
Vieja y nueva política (1914)
Investigaciones psicológicas (curso explicado entre 1915–16 y publicado en 1982)
Personas, Obras, Cosas (artículos y ensayos escritos entre 1904 y 1912: «Renan», «Adán en el Paraíso», «La pedagogía social como programa político», «Problemas culturales», etc.) (1916)
El Espectador (8 tomos publicados entre 1916 y 1934)
España invertebrada (1921)
El tema de nuestro tiempo (1923)
Las Atlántidas (1924)
La deshumanización del Arte e Ideas sobre la novela (1925)
Espíritu de la letra • Mirabeau o el político (1927, 1928–1929)
¿Qué es filosofía? (1928–29, curso publicado póstumamente en 1957)
Kant (1929–31)
¿Qué es conocimiento? (publicado en 1984, recoge tres cursos explicados en 1929, 1930 y 1931, titulados, respectivamente: «Vida como ejecución (El ser ejecutivo)», «Sobre la realidad radical» y «¿Qué es la vida?»)
La rebelión de las masas (1930)
Rectificación de la República; La redención de las provincias y la decencia nacional (1931)
Goethe desde dentro (1932)
Viva la República (1933)
Unas lecciones de metafísica (curso dado entre 1932–33 y publicado en 1966)
En torno a Galileo (curso explicado en 1933 del que se publicaron algunas lecciones en 1942 bajo el título Esquema de las crisis) (1933–34)
«Prólogo para alemanes» (prólogo a la tercera edición alemana de El tema de nuestro tiempo. El propio Ortega prohibió su publicación «por los sucesos de Munich de 1934». Finalmente se publicó en español en 1958)
Historia como sistema (1ª edición en inglés 1935. La versión española es de 1941 e incluye su ensayo sobre «El Imperio romano»)
Ensimismamiento y alteración. Meditación de la técnica (1939)
Ideas y creencias • Sobre la razón histórica (curso explicado en Buenos Aires y publicado en 1979 junto a otro dado en Lisboa sobre el mismo asunto) (1940)
Teoría de Andalucía y otros ensayos • Guillermo Dilthey y la idea de vida (1942)
Sobre la razón histórica (curso dado en Lisboa, vid. supra) (1944)
Idea del teatro. Una abreviatura (conferencia dada en Lisboa, abril, y en Madrid, mayo de 1946; publicada en 1958, aunque en el núm. 62 de la Revista Nacional de educación ofreció una versión de la pronunciada en Madrid)
La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva (1947, pero publicado en 1958)
Una interpretación de la Historia Universal. En torno a Toynbee (1948, pero publicado en 1960)
Meditación de Europa (conferencia pronunciada en Berlín en 1949 con el título: «De Europa meditatio quaedam». Se publica en 1960 junto a otros textos inéditos afines)
El hombre y la gente (curso explicado en 1949–50 en el Instituto de Humanidades; se publica en 1957)
Papeles sobre Velázquez y Goya (1950)
Pasado y porvenir para el hombre actual (título publicado en 1962 que reúne una serie de conferencias que Ortega pronunció en Alemania, Suiza e Inglaterra en 1951–54 y se publicaron junto a un «Comentario al Banquete» de Platón)
Goya (1958)
Velázquez (1959)
Origen y epílogo de la Filosofía (1960)
La caza y los toros (1960)
El origen deportivo del estado (1966)
Obras Completas, Editorial Alianza/ Revista de Occidente, Madrid. 12 volúmenes. 1946–1983. Edición de Paulino Garagorri
Obras Completas, Editorial Taurus, Madrid, 10 volúmenes (Santillana Ediciones Generales/Fundación José Ortega y Gasset, en coedición). En proceso de publicación (2004 en adelante). Hasta ahora —Octubre de 2007—, se han publicado los 7 primeros volúmenes.

Fuentes:
www.wikipedia.com
www.idoneos.com
www.ensayista.org

Bibliografía:

La rebelión de las masas, Ortega Y Gasset, José. Altaya , 1993, España- Barcelona.

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