lunes, 10 de noviembre de 2008

Belisario

Flavio Belisario, en griego Βελισάριος (505-565), fue el más famoso general de la historia de Bizancio y el principal protagonista militar de la expansión que durante el reinado de Justiniano experimentó el Imperio Bizantino sobre el Mediterráneo occidental, por encima de otras importantes figuras como Narsés.
Fue uno de los más grandes generales de la historia, y bajo el mando de Justiniano tuvo un papel muy importante en la conquista de gran parte del Imperio Romano de Occidente, que se había perdido aproximadamente hacía un siglo.
Si bien es comparativamente menos conocido que otros líderes militares más famosos, como Julio César o Alejandro Magno, esto probablemente es debido a una ausencia de atención por parte de los historiadores en esta época concreta. Sin embargo, si realizamos un estudio objetivo de su habilidad y sus logros, éstos se pueden comparar con muy pocos comandantes en la historia.
Una de las constantes en la carrera militar de Belisario fue que recibió muy poco o ningún apoyo de su emperador Justiniano y de Bizancio, y aun así logró vencer en la mayoría de los casos, imponiendo su genio militar.

Inicios de su carrera :

Hay versiones que sostienen que Belisario probablemente nació en Germane o Germania, una ciudad que se encontraba en lo que hoy en día es Sapareva Banya, en el sudoeste de Bulgaria, aunque lo más probable es que lo haya hecho en la misma Bizancio y que haya sido de ascendencia griega.[1] Se convirtió en soldado romano muy joven, y sirvió en la guardia del emperador Justino I. Tras la muerte de Justino en 527, el nuevo emperador, Justiniano I, nombró a Belisario comandante de las fuerzas imperiales en Oriente, para hacer frente a las incursiones del Imperio Sasánida. Pronto demostró ser un comandante hábil y efectivo, derrotando a un ejército más grande gracias a una táctica superior. En junio de 530 dirigió al ejército que venció a los Sasánidas en la Batalla de Dara, a la que siguió una ajustada derrota en la Batalla de Calinico en el Éufrates en 531. Tras estos encuentros militares las dos potencias (Imperios Romano y Sasánida) decidieron negociar la que sería llamada la "Paz Eterna", en la que Bizancio se comprometió al pago de altos tributos durante años.
En 532 era el oficial militar de mayor rango en la capital imperial, Constantinopla, cuando se produjeron las revueltas de Niká (entre las facciones de las carreras de cuadrigas) que por poco terminaron con el trono de Justiniano. Belisario, con la ayuda del magister militum de Iliria, Mundo, terminó con la rebelión mediante un baño de sangre que se dice que pudo acabar con la muerte de 30.000 personas.

Campañas militares :

Contra los vándalos :

Como recompensa por sus esfuerzos, Justiniano nombró a Belisario comandante de una gran expedición terrestre y marítima contra el reino de los vándalos, que se preparó ente 533 y 534. Los bizantinos tenían razones políticas, religiosas y estratégicas para emprender dicha campaña. El rey pro-bizantino Hilderico había sido depuesto y asesinado por Gelimer, dando a Justiniano un pretexto legal para comenzar la expedición. Además, los vándalos profesaban el arrianismo y habían perseguido sistemáticamente a los cristianos del Símbolo Niceno, muchos de los cuales habían tenido que huir a tierras del Imperio. Justiniano quería además el control del territorio vándalo en el norte de África para garantizar el acceso a las rutas comerciales del Mediterráneo occidental, dominadas por la flota vándala. A finales del verano de 533 Belisario partió para África al mando de 15.000 hombres y desembarcó cerca de la ciudad de Leptis Magna, desde la cual avanzó por la calzada de la costa hacia la capital del reino, Cartago.
A diez millas de Cartago, las fuerzas de Gelimer (que acababa de ejecutar a Hilderico) y Belisario se encontraron finalmente, en la Batalla de Ad Decimum (13 de septiembre de 533). La batalla estuvo a punto de convertirse en una derrota bizantina: Gelimer había elegido bien su posición y tuvo algunos éxitos contra las fuerzas enemigas en la calzada principal. Los bizantinos, por su parte, parecían dominar tanto en el lado derecho como el izquierdo de la calzada. Sin embargo, en el momento álgido de la batalla, Gelimer se distrajo con la noticia de la muerte de su sobrino. Esto dio a Belisario la oportunidad de reagruparse, y continuó hasta alcanzar la victoria y apoderarse de Cartago.
Una segunda victoria en la Batalla de Ticameron terminó con la rendición de Gelimer a comienzos del año 534, en el Monte Papua, permitiendo que las antiguas provincias romanas del norte de África fueran incorporadas de nuevo al Imperio. En reconocimiento por este logro, Belisario recibió un triunfo (el último que jamás fue otorgado en la historia del Imperio Romano) a su vuelta a Constantinopla. En la procesión que se llevó a cabo en la celebración se mostraron los despojos del Templo de Jerusalén, que estaban en poder de los vándalos y que se habían recuperado de su capital. Se imprimieron medallas en honor de Belisario con la inscripción Gloria Romanorum, si bien no parece que ninguna haya llegado hasta nuestros días. Belisario también fue nombrado cónsul único en 534, siendo uno de los últimos individuos en ocupar este puesto que para entonces ya era un mero puesto simbólico, reliquia de la antigua República romana.

Contra los ostrogodos :


El emperador Justiniano estaba ahora resuelto a recuperar todo el territorio posible de lo que anteriormente había sido el Imperio Romano de Occidente (y más teniendo en cuenta que gracias a la "Paz Eterna" podía concentrar sus esfuerzos sin tener que protegerse de invasiones orientales). En el año 535 ordenó a Belisario atacar a los ostrogodos.
Belisario capturó rápidamente la isla de Sicilia y luego cruzó a Italia, donde capturó Nápoles y Roma en 536. El siguiente año logró defender la ciudad de Roma ante el contraataque de los godos, y se desplazó al norte para tomar Mediolano (actual Milán) y en 540 la capital ostrogoda de Rávena, donde capturó al rey godo, Vitiges. Poco antes de la toma de Rávena, los ostrogodos ofrecieron a Belisario convertirse en el emperador de Occidente. Belisario simuló aceptar con la finalidad de que le permitiesen la entrada en Rávena acompañado de sus tropas veteranas. Sin embargo, una vez dentro, Belisario capturó a Vitiges y aprovechó la falta de liderazgo en las tropas godas para asegurar la ciudad. Con ello, proclamó la captura de Rávena en nombre de su emperador, Justiniano.
Es posible que la oferta de los godos hiciese surgir sospechas en la mente de Justiniano. El hecho es que Belisario fue apartado del mando de Italia, y llamado de nuevo a Oriente para encargarse de la conquista persa de Siria, una provincia que, por otra parte, era crucial para el imperio (los persas hacía poco que habían vuelto a las hostilidades con Bizancio). Belisario llegó al campo de batalla y llevó a cabo una breve e inconclusa campaña militar durante los años 541 y 542. Finalmente logró negociar una tregua (ayudado con el pago de una cuantiosa suma de dinero, de unas 5.000 libras de oro), en la cual los persas se comprometieron a no atacar territorios bizantinos en un plazo de cinco años.
Belisario vovió a Italia en 544, y se encontró que la situación había cambiado enormemente. En 541 los ostrogodos habían elegido a Totila como nuevo líder, y se habían embarcado en una nueva campaña contra los bizantinos, recapturando todo el norte de Italia e incluso expulsando a los bizantinos de Roma. Belisario logró volver a tomar Roma brevemente, pero su campaña en Italia resultó un fracaso, gracias en gran medida a la ausencia de apoyo en cuanto a provisiones y refuerzos desde Constantinopla (provocada probablemente por la ausencia de apoyo imperial, dado que Justiniano por entonces veía en Belisario a un peligroso candidato potencial al trono). Justiniano lo relevó del cargo, dejando al mando al eunuco Narsés, que fue capaz de llevar la campaña a buen término (en este caso, con un apoyo imperial mayor). Por su parte, Belisario se retiró de la vida militar.


Últimas campañas y final de su vida :

A su regreso definitivo a Constantinopla recibió el título de "magister militum per Oriente". Belisario se vio obligado a volver a la vida militar en el año 559, debido a que un ejército de eslavos y búlgaros cruzó el Danubio invadiendo por primera vez territorio bizantino (a dicha invasión las fuentes bizantinas se refieren como hunos, si bien se cree que se trataba de eslavos procedentes de la actual Rusia), y amenazando incluso la propia Constantinopla. Justiniano volvió a llamar a Belisario, y le encargó defender la capital del Imperio frente al ataque. En su última campaña, Belisario armó a toda prisa un ejército con veteranos que habían servido a sus órdenes, derrotó a los búlgaros y los expulsó de nuevo al otro lado del río.
En el año 562 Belisario fue juzgado en Constantinopla acusado de corrupción. El cargo parece algo falseado, y las investigaciones modernas sugieren que un enemigo suyo, su anterior secretario Procopio de Cesarea, autor de Historia Secreta, fue el encargado de juzgarlo. Belisario fue encontrado culpable y fue encarcelado. Sin embargo, poco después de la condena Justiniano lo perdonó, ordenó su puesta en libertad, y le devolvió el favor real en la corte.
Belisario y Justiniano murieron con pocas semanas de diferencia entre ellos, ambos en el año 565. Entre los dos habían incrementado el tamaño del imperio en un 45%.


La leyenda de Belisario como mendigo ciego :

De acuerdo con una historia que fue ganando popularidad durante la Edad Media, se dice que Justiniano ordenó que a Belisario le fuesen sacados los ojos, y que se le redujese al estado de un mendigo, condenado a pedir a los viandantes que "diesen un óbolo a Belisario" (date obolum Belisario), antes de que fuese perdonado. La mayoría de los estudiosos modernos creen que la historia es apócrifa, si bien Philip Stanhope, un filólogo británico del siglo XIX que escribió su obra Life of Belisarius (la única biografía exhaustiva del general) creía que la historia era cierta. Tras un estudio de las fuentes primarias, Stanhope desarrolló una argumentación que defendía su autenticidad, si bien dicha argumentación no es del todo convincente.
Aunque la leyenda permanece siendo muy dudosa, tras la publicación de la novela de Jean-François Marmontel, Belisario, en 1767, esta historia se convirtió en un tema bastante popular para sucesivos pintores de finales del siglo XVIII, que vieron un cierto paralelismo entre la forma de actuar de Justiniano y la represión impuesta por sus gobernantes. Por ello, la novela de Marmontel fue censurada públicamente por Louis Legrand. Marmontel y los pintores y escultores (hay un busto de Belisario realizado por el escultor francés Jean-Baptiste Stouf en el Museo J. Paul Getty) representaron a Belisario como una especie de santo, en el sentido no religioso del término, que compartía el sufrimiento de los pobres y necesitados. La más famosa de estas pinturas, realizada por Jacques-Louis David, combina temas de caridad (el alma del que da), injusticia (Belisario) y la reversión radical del poder (el soldado que reconoce a su antiguo comandante). Otros lo retratan ayudado por los pobres tras ser rechazado por los poderosos.


Belisario en la ficción :

Belisario fue representado en muchas obras de arte anteriores al siglo XX. Las más antigua de las que se conservan es un tratado históricos redactado por su propio secretario, Procopio titulado Anecdota, aunque llamado comúnmente la Historia Arcana o la Historia Secreta. Es un extenso ataque a Belisario y a Antonina, que lo describe a él como un idiota cegado por el amor y a su esposa como infiel. Otros trabajos posteriores son:
Belisario, siglo XIX poema de Henry Wadsworth Longfellow.
Beliar, siglo XVIII poema de Friedrich de la Motte Fouque.
La historia y vida de Belisario, que conquistó África e Italia, con un relato de su desgracia, la ingratitud de los romanos y un paralelismo entre él y un héroe moderno, drama de John Oldmixon.
Belasario, 1724 drama de William Philips.
Belisario, 1742 novela de John Downman.
Belisario, 1767 novela de Jean-François Marmontel.
Belisario, ópera del siglo XIX de Gaetano Donizetti.
Belisario: El Primero Será el Último, novela de 2006 de Paolo Belzoni[1].
Fundación e Imperio, de Isaac Asimov dentro del Ciclo de Trantor crea un paralelismo entre el general del Imperio Galáctico Bel Riose y el bizantino Belisario, siendo el primero un anagrama del segundo. Asimov reflexiona con este personaje sobre los motivos del trato desfavorable que dio Justiniano a Belisario.
El Conde Belisario (1938), famosa novela histórica del escritor Robert Graves. El libro, escrito desde el punto de vista del eunuco Eugenio, sirviente de la mujer de Belisario (pero realmente basado en la historia secreta del antiguo secretario de Belisario, Procopio), retrata a Belisario como un hombre honorable y solitario en un mundo corrupto, y muestra la imagen no sólo de sus grandes logros militares sino también de los acontecimientos de la época, tales como las políticas relacionadas con las carreras de carros del hipódromo, que a menudo llevaban a enfrentamientos abiertos entre las facciones, o las intrigas entre el emperador Justiniano y la emperatriz Teodora.

Bibliografía :


R. Boss, R. Chapman, P. Garriock, Justinian's War: Belisarius, Narses and the Reconquest of the West, Montvert Publications, 1993, ISBN 1-874101-01-9.
Teddy Brunius, The letter of Belisarius, Ekdosis Ellēnikēs Etaireias Aisthētikēs, 1971.
Glanville Downey, Belisarius: Young general of Byzantium, Dutton, 1960.
Percy Stickney Grant, The search of Belisarius;: A Byzantine legend, Brentano's, 1907.
Edward Gibbon comenta muchas cosas sobre Belisario en Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, Chapter 41 online.
Lord Mahon Philip Henry Stanhope, 5th Earl Stanhope, The Life of Belisarius, 1848. Edición de 2006 Evolution Publishing, ISBN 1-889758-67-1. [2]
Lord Mahon Philip Henry Stanhope, 5th Earl Stanhope, The Life of Belisarius, J. Murray, 1829. (Segunda edición de 1848, sin cambios) 2005 Westholme Publishing, ISBN 1-59416-019-8 [3]
Procopio de Cesarea. (2000). Historia secreta. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 9788424922719. (enlace del texto en el Proyecto Gutenberg (en inglés)).
Ficción:
Robert Graves, El conde Belisario (Count Belisarius).

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