domingo, 5 de abril de 2009
Aluvión zoológico
Aluvión zoológico es un término discriminatorio que fue utilizado para definir a los simpatizantes del peronismo en la Argentina, pronunciado por primera vez por el diputado nacional Ernesto Sanmartino, perteneciente a la Unión Cívica Radical.
El uso del término "aluvión zoológico":
La expresión fue pronunciada por primera vez por el diputado radical Ernesto Sanmartino en la Cámara de Diputados el 7 de agosto de 1947, cuando textualmente dijo:
El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca, para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos. Que siga maullando, que a mí no me molesta.[1]
Con posterioridad Sanmartino explicó que con su expresión no se refería a los simpatizantes peronistas, sino a "los núcleos de activistas, organizados o inorgánicos, que no representaban al auténtico pueblo de la Nación, y que en la búsqueda de la justicia social no titubearon en denigrar la libertad".[2]
Una forma actual del uso despectivo del término puede verse en este ejemplo tomado de un diálogo en un blog:
Nemesio, vos sos parte de ese aluvión zoológico, así nos fue con porquerías como vos. Parece que ahora apoyás a Patti y a Rico, vos siempre insultando en el vacío, otra cosa no sabés hacer. Vos me decís muy estúpidamente que soy gorila pero lo que digo en el mensaje no podés negarlo con nada y por eso insultas. La misma pelotudez hacías con mi amigo al que conociste como Tanzi. No sos bueno ni malo, sos incorregible pero el problema es que sos incorregiblemente chimpancé.[3]
Discriminación política y racismo :
El término "aluvión zoológico" es parte de un contexto de discriminación de tipo racista vinculada al enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas en la política argentina.
El peronismo emergió como un complejo movimiento político entre 1943 y 1946. Más allá de sus implicancias políticas, el peronismo se conformó sobre la base del apoyo de gran parte de los sindicatos socialistas y sindicalistas revolucionarios,[4] y de la nueva clase obrera industrial que se venía formando desde la década del '30, mayoritariamente integrada por migrantes internos provenientes de areas rurales y zonas del país donde la herencia indígenas y africana es más evidente y la inmigración europea tuvo menor peso.
De ese modo el enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas adquirió de inmediato un claro contenido de discriminación racista, que aún mantiene en la actualidad. Adicionalmente, las conductas de discriminación racista involucran fuertemente la pertenencia de clase, ya sea a la clase obrera o baja, en el caso del peronismo, o a las clases media y alta, en el caso del antiperonismo.
Otros términos que se utilizan de modo discriminiatorio para referirse a los simpatizantes peronistas son:
"negros" (se suele utilizar en una estructura relacionada con una mala palabra: "negros de m..."; también es habitual su uso en las relaciones laborales argentinas para referirse al personal de una empresa: "los negros");
"negrita" (se suele utilizar despectivamente para referirse a una mujer trabajadora y sin "sin clase": "es una negrita");
"negrada" ("la negrada" es un modo de referirse al sector social que apoya al peronismo, o a la clase trabajadora o baja; también se utiliza para referirse a un acto desagradable, que no debe ser imitado por "gente como uno": "eso es una negrada")
"cabecitas negras";
"grasas" (en este caso el término ha desbordado su origen político para atribuirlo a todo aquel que no comparta el estilo de la clase alta);
El discurso discriminatorio se ha relacionado también con el hecho de que el personal de servicio doméstico ("las mucamas", o "servidumbre", en el lenguaje coloquial discriminatorio), debido a la cultura peronista, perdieron el respeto debido a sus empleadores, hecho al que se le asigna gran importancia negativa.
De manera relacionada con el hecho anterior, las conductas discriminatorias relacionadas con el peronismo han cuestionado la circunstancia de que los obreros, a partir del surgimiento del peronismo, comenzaron a mirar a sus empleadores a los ojos, asignándole también consecuencias muy negativas a este comportamiento, para una buena convivencia social.
En la década del '70, el humorista argentino Landrú, recopiló de manera cómica muchos de estos términos, en una sección que se denominaba "Gente como Uno" y era publicada por la revista Tía Vicenta.
Utilización ampliada del término :
El demógrafo argentino Rodolfo Bertoncello ha utilizado recientemente la expresión pánico al aluvión zoológico, para cuestionar las propuestas neomalthusianas que "frente a problemas como el hambre y la pobreza, el deterioro ambiental y el agotamiento de los recursos, hacen un planteo contundente... bloquear el crecimiento poblacional, en especial en los países más pobres".[5]
En un artículo[6] la periodista rosarina Marcela Isaías del diario La Capital comparó a los turistas de todo el mundo que mojan sus pies en la fuente central del Museo del Louvre en París, con la de los manifestantes peronistas el 17 de octubre de 1945 que hicieron lo mismo en la Plaza de Mayo y merecieron el mote de animales por esa conducta. Para expresar esa duplicidad de criterios, el artículo fue gráficamente titulado Aluvión zoológico en París e incluye una interesante foto de los turistas con los pies en la fuente ubicada al lado de la famosa pirámide del Louvre, en un evidente contrapunto con la famosa foto del 17 de octubre conocida como "Con las patas en la fuente" (ver ambas fotos aquí y aquí).
El investigador en ciencias de la comunicación (UBA) Marcelo R. Pereyra subtituló como Otro aluvión zoológico un artículo sobre los actuales procesos de criminalización y marginalidad que se producen en la Argentina.[7] En ese artículo escribe Pereyra:
Las muchedumbres de manifestantes, provenientes de los suburbios pobres, que llegan semana tras semana hasta el "corazón de la city porteña" son presentadas por los medios como una horda peligrosa que sitia la ciudad. El imaginario de un "aluvión zoológico" que invade un territorio que no le pertenece continúa tan vigente como lo estuvo el 17 de octubre de 1945, cuando los obreros peronistas arribaron a la Plaza de Mayo para reclamar la libertad de su líder.
El uso del término "aluvión zoológico":
La expresión fue pronunciada por primera vez por el diputado radical Ernesto Sanmartino en la Cámara de Diputados el 7 de agosto de 1947, cuando textualmente dijo:
El aluvión zoológico del 24 de febrero parece haber arrojado a algún diputado a su banca, para que desde ella maúlle a los astros por una dieta de 2.500 pesos. Que siga maullando, que a mí no me molesta.[1]
Con posterioridad Sanmartino explicó que con su expresión no se refería a los simpatizantes peronistas, sino a "los núcleos de activistas, organizados o inorgánicos, que no representaban al auténtico pueblo de la Nación, y que en la búsqueda de la justicia social no titubearon en denigrar la libertad".[2]
Una forma actual del uso despectivo del término puede verse en este ejemplo tomado de un diálogo en un blog:
Nemesio, vos sos parte de ese aluvión zoológico, así nos fue con porquerías como vos. Parece que ahora apoyás a Patti y a Rico, vos siempre insultando en el vacío, otra cosa no sabés hacer. Vos me decís muy estúpidamente que soy gorila pero lo que digo en el mensaje no podés negarlo con nada y por eso insultas. La misma pelotudez hacías con mi amigo al que conociste como Tanzi. No sos bueno ni malo, sos incorregible pero el problema es que sos incorregiblemente chimpancé.[3]
Discriminación política y racismo :
El término "aluvión zoológico" es parte de un contexto de discriminación de tipo racista vinculada al enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas en la política argentina.
El peronismo emergió como un complejo movimiento político entre 1943 y 1946. Más allá de sus implicancias políticas, el peronismo se conformó sobre la base del apoyo de gran parte de los sindicatos socialistas y sindicalistas revolucionarios,[4] y de la nueva clase obrera industrial que se venía formando desde la década del '30, mayoritariamente integrada por migrantes internos provenientes de areas rurales y zonas del país donde la herencia indígenas y africana es más evidente y la inmigración europea tuvo menor peso.
De ese modo el enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas adquirió de inmediato un claro contenido de discriminación racista, que aún mantiene en la actualidad. Adicionalmente, las conductas de discriminación racista involucran fuertemente la pertenencia de clase, ya sea a la clase obrera o baja, en el caso del peronismo, o a las clases media y alta, en el caso del antiperonismo.
Otros términos que se utilizan de modo discriminiatorio para referirse a los simpatizantes peronistas son:
"negros" (se suele utilizar en una estructura relacionada con una mala palabra: "negros de m..."; también es habitual su uso en las relaciones laborales argentinas para referirse al personal de una empresa: "los negros");
"negrita" (se suele utilizar despectivamente para referirse a una mujer trabajadora y sin "sin clase": "es una negrita");
"negrada" ("la negrada" es un modo de referirse al sector social que apoya al peronismo, o a la clase trabajadora o baja; también se utiliza para referirse a un acto desagradable, que no debe ser imitado por "gente como uno": "eso es una negrada")
"cabecitas negras";
"grasas" (en este caso el término ha desbordado su origen político para atribuirlo a todo aquel que no comparta el estilo de la clase alta);
El discurso discriminatorio se ha relacionado también con el hecho de que el personal de servicio doméstico ("las mucamas", o "servidumbre", en el lenguaje coloquial discriminatorio), debido a la cultura peronista, perdieron el respeto debido a sus empleadores, hecho al que se le asigna gran importancia negativa.
De manera relacionada con el hecho anterior, las conductas discriminatorias relacionadas con el peronismo han cuestionado la circunstancia de que los obreros, a partir del surgimiento del peronismo, comenzaron a mirar a sus empleadores a los ojos, asignándole también consecuencias muy negativas a este comportamiento, para una buena convivencia social.
En la década del '70, el humorista argentino Landrú, recopiló de manera cómica muchos de estos términos, en una sección que se denominaba "Gente como Uno" y era publicada por la revista Tía Vicenta.
Utilización ampliada del término :
El demógrafo argentino Rodolfo Bertoncello ha utilizado recientemente la expresión pánico al aluvión zoológico, para cuestionar las propuestas neomalthusianas que "frente a problemas como el hambre y la pobreza, el deterioro ambiental y el agotamiento de los recursos, hacen un planteo contundente... bloquear el crecimiento poblacional, en especial en los países más pobres".[5]
En un artículo[6] la periodista rosarina Marcela Isaías del diario La Capital comparó a los turistas de todo el mundo que mojan sus pies en la fuente central del Museo del Louvre en París, con la de los manifestantes peronistas el 17 de octubre de 1945 que hicieron lo mismo en la Plaza de Mayo y merecieron el mote de animales por esa conducta. Para expresar esa duplicidad de criterios, el artículo fue gráficamente titulado Aluvión zoológico en París e incluye una interesante foto de los turistas con los pies en la fuente ubicada al lado de la famosa pirámide del Louvre, en un evidente contrapunto con la famosa foto del 17 de octubre conocida como "Con las patas en la fuente" (ver ambas fotos aquí y aquí).
El investigador en ciencias de la comunicación (UBA) Marcelo R. Pereyra subtituló como Otro aluvión zoológico un artículo sobre los actuales procesos de criminalización y marginalidad que se producen en la Argentina.[7] En ese artículo escribe Pereyra:
Las muchedumbres de manifestantes, provenientes de los suburbios pobres, que llegan semana tras semana hasta el "corazón de la city porteña" son presentadas por los medios como una horda peligrosa que sitia la ciudad. El imaginario de un "aluvión zoológico" que invade un territorio que no le pertenece continúa tan vigente como lo estuvo el 17 de octubre de 1945, cuando los obreros peronistas arribaron a la Plaza de Mayo para reclamar la libertad de su líder.
Clivaje (psicología)
En psicología, y especialmente en psicoanálisis desde Lacan, la palabra clivaje describe el efecto de la Función Paterna que separa al individuo del Deseo de la Madre. Si hasta que no aparece y resulta eficaz la Función Paterna, todo infante es como un apéndice de su madre; con el padre (o quien realmente cumpla su función) se obra una separación (tal como Freud lo describe al explicar el complejo de Edipo), es decir, se separa al infante de la madre, se le escinde de ella, tal escisión, muy precisa, muy determinante e integradora del sujeto en la sociedad, es precisamente el clivaje.
El clivaje es un acto de represión sin dudas, si bien de una represión (por dialéctica) positiva, el idioma alemán (idioma de Freud) distingue bien Verdrängung de Unterdruckung, la Verdrängung es la "represión" en la cual lo reprimido es derivado o "exiliado", en el caso de lo psíquico, la Función Paterna significa una "represión" positiva (Verdrängung) por la cual los deseos inicialmente incestuosos son derivados a lo Inconsciente, posibilitándose así la exogamia del sujeto, y la vida lo más independiente posible del sujeto en cuestión.
Es así que el clivaje funda realmente al sujeto y a su inconsciente.
El sujeto escindido es llamado también sujeto clivado y se suele representar en psicoanálasis con el signo: $.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Clivaje_(psicolog%C3%ADa)"
El clivaje es un acto de represión sin dudas, si bien de una represión (por dialéctica) positiva, el idioma alemán (idioma de Freud) distingue bien Verdrängung de Unterdruckung, la Verdrängung es la "represión" en la cual lo reprimido es derivado o "exiliado", en el caso de lo psíquico, la Función Paterna significa una "represión" positiva (Verdrängung) por la cual los deseos inicialmente incestuosos son derivados a lo Inconsciente, posibilitándose así la exogamia del sujeto, y la vida lo más independiente posible del sujeto en cuestión.
Es así que el clivaje funda realmente al sujeto y a su inconsciente.
El sujeto escindido es llamado también sujeto clivado y se suele representar en psicoanálasis con el signo: $.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Clivaje_(psicolog%C3%ADa)"
jueves, 2 de abril de 2009
Ley de Radiodifusión
Más allá de la radiodifusión La libertad de expresión es algo demasiado serio para dejarlo en manos de los medios y del Gobierno 750) this.width=750" border=0> "La libertad de expresión es algo demasiado serio para dejarlo en manos de los medios y del Gobierno. Tampoco se resuelve la cuestión con una “nueva ley de radiodifusión”, como se viene machacando en estos días, a partir de la guerra gaucha (y guacha) que puso sobre el tapete la bronca entre la Rosada y Clarín. El tema de la libertad de expresión, en un país donde desaparecieron más de cien periodistas y donde desaparecieron más de treinta mil ciudadanos sin que los medios de la época registraran el fenómeno, debería ser asumido por el conjunto de la sociedad o al menos por sus sectores más lúcidos y comprometidos con la construcción de una verdadera democracia. Lo que falta –una vez más– es un proyecto estratégico de “comunicación social” que vaya más allá del limitado y anacrónico concepto de “radiodifusión”, que a los más veteranos parece remitirnos a los Pérez García y el Glostora Tango Club. Lo único bueno, hasta el momento, es que el tema –por las razones que sea– empieza a ser discutido en el ágora, como nunca antes en el cuarto de siglo que sucedió a la dictadura. Calificadas opiniones de expertos en comunicaciones, o excelentes investigaciones periodísticas como las publicadas en Crítica de la Argentina por Damián Glanz, iluminan los aspectos menos conocidos de la cuestión, como los tecnológicos (el cercano fin del sistema analógico y la sustitución por el digital), que podrían abrir una ventana a la pluralidad o sellar aún más un sistema cerrado, proclive a la concentración monopólica. Y, por lo tanto, al discurso único. ¿Qué pretende el actual gobierno en realidad? Una pregunta clave que admite algunas infidencias por parte del autor de esta nota, al que los medios insisten en etiquetar como “diputado kirchnerista”. Debo confesar que he discutido sobre estas cuestiones (en privado) con Néstor Kirchner. Varias veces. Las primeras, tensas charlas, fueron acerca del papel que debía jugar Canal 7, en el que mi compañera Ana de Skalon ejercía la dirección periodística, en un sistema bifronte, confrontativo, con la gerencia artística a cargo de Leonardo Bechini. Ambos tenían concepciones diametralmente opuestas acerca de lo que debe ser un canal estatal: en tanto Ana, que venía de trabajar en Channel Four de Londres, pretendía un vehículo para la información y la formación de los televidentes, Bechini compraba material enlatado, difundía programas de su autoría y pretendía llenar la grilla de Morias Casanes y otros engendros similares. También había diferencias en la manera de trasladarse: en tanto Ana usaba un Gol que parecía de los tiempos de Pancho Villa, Bechini estacionaba en el canal una suntuosa Cherokee 4x4. Por encima de ambos navegaba un burócrata grisáceo, el interventor del Sistema Nacional de Medios Públicos, Ricardo Palacios, que en realidad compartía la visión (por así llamarla) de Bechini. En agosto de 2004, en el despacho presidencial, le expresé a Kirchner mi total desacuerdo con la prórroga de las licencias a canales y radios por diez años. Me dijo entonces algo por lo que algunos veníamos luchando en el Parlamento sin las menores probabilidades de éxito: “Hay que cambiar la Ley de Radiodifusión”. En 2006, en mi carácter de diputado nacional, le hice llegar una pregunta al jefe de Gabinete Alberto Fernández para que corroborase o desmintiera versiones acerca de una posible modificación de la Ley de Radiodifusión. La respuesta fue categórica: “El Poder Ejecutivo no tiene un proyecto de modificación integral de la Ley 22.285, de Radiodifusión”. En 2004, un gran especialista en estos temas, el prestigioso abogado cordobés Miguel Julio Rodríguez Villafañe, me había sugerido una estrategia que me pareció correcta: en pasos sucesivos previos a la reforma total, ir podándole a la ley de la dictadura algunos de sus artículos más anacrónicos e irritantes. Como el 96, que ordena integrar el directorio del Comfer (Comité Federal de Radiodifusión) con tres representantes de las Fuerzas Armadas. Una burrada dictatorial que sigue vigente y determina que al no poder cumplirse la ley, el funcionario a cargo del Comfer tenga que ser “interventor” y no “director” o “presidente del directorio” de un organismo que debe ser necesariamente autárquico. En 2004 logramos que un proyecto de mi autoría, que sustituía el artículo 96, fuera votado positivamente por la Cámara de Diputados. Pero esta media sanción fue prolijamente acostada en el Senado, obligándome a representar la iniciativa el 12 de marzo de este año (expediente 555-D-2008). Algo similar ocurrió con el famoso artículo 45, que viola directamente el principio de igualdad ante la ley y ha sido reiteradamente considerado inconstitucional por diversos tribunales, incluyendo la Corte Suprema. Ese artículo, para decirlo en forma llana, determina que las personas jurídicas sin fines de lucro (como pueden ser cooperativas, mutuales, sindicatos, asociaciones vecinales, etc.) no pueden ser propietarios de medios radiales o televisivos. En cambio las sociedades anónimas pueden acceder sin mayores problemas a las licencias. Lo cual produce situaciones absurdas, como ésta: en tanto un banquero, como Raúl Moneta, acusado judicialmente de haber quebrado dolosamente el Banco de Mendoza, podía ser accionista de Canal 9, cooperativas que prestan otros servicios públicos, como la de Santa Rosa (La Pampa) u Oberá (Misiones) no podían poseer una cablera. También en 2004, una tibia reforma del 45 tuvo sus idas y vueltas entre Diputados y el Senado y quedó tan oscuramente redactada que sigue sometiendo a las cooperativas de servicios públicos a una supervisión discrecional del Comfer en los casos en que ya hubiera cableras preexistentes en el lugar donde se solicita el nuevo permiso, lo que les niega de facto el derecho que teóricamente la ley reformada les concede. Expresé mi disidencia por escrito, por considerar que era una reforma gatopardesca. Como era de prever, las cooperativas de servicios públicos siguieron reclamando ante los tribunales y hubo nuevos fallos declarando que la “inconstitucionalidad” se mantiene. Este dato puede parecer menor, pero es decisivo. Allí está el núcleo más perverso de la ley en cuestión: la imposibilidad de que nuevos actores sociales ingresen al mundo de la comunicación. Y en la Argentina, como ya lo han dicho varios académicos independientes, hacen falta más voces. No se trata de censurar, sino de ampliar el espectro. Con medios públicos gestionados por el Estado (y no por el gobierno), medios públicos concesionados a privados y medios públicos concesionados al sector social de la economía. Queda mucho más para decir y ya lo iremos diciendo. Desde esta columna y también desde el Congreso." Por Miguel Bonasso para Critica de la Argentina.
Milton Friedman
Milton Friedman (* Nueva York, 31 de julio de 1912 - † San Francisco, 16 de noviembre de 2006) fue un destacado economista e intelectual estadounidense. Defensor del libre mercado y exponente del monetarismo neoclásico de la Escuela de Economía de Chicago,[1] Friedman realizó contribuciones importantes en los campos de macroeconomía, microeconomía, historia económica y estadística. En 1976, fue galardonado con un Premio Nobel de Economía por sus logros en los campos de análisis de consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización.[1]
Con respecto a sus ideas políticas, Milton afirmaba:
Soy un libertario con una "l" minúscula y un Republicano con una "R" mayúscula. Y soy un Republicano por cuestiones de conveniencia, no de principios.[2]
Creo que el termino liberal clásico es igualmente aplicable. No me interesa mucho lo que me llamen, estoy mucho más interesado en que la gente piense más acerca de las ideas que acerca de la persona.[3]
Sus orígenes:
Milton Friedman se crió en una familia de inmigrantes judíos húngaros. Su padre era empresario y fue el dueño de una fábrica textil, en Rahway, Nueva Jersey,[4] que quebró durante la Gran Depresión. La familia vivía en un apartamento en la misma edificación de la fábrica. Tenía tres hermanos y debió trabajar en restaurantes y tiendas para cooperar con una beca para estudiar en la Universidad de Rutgers, donde ingresó en 1929.
Estudiando la maestría conoció a la que sería su esposa seis años más tarde, Rose Director. Con ella tuvo dos hijos: David Friedman y Janet Friedman; David es un teórico anarquista que radicaliza las propuestas de libertad individual y economía de mercado, siendo uno de los principales teóricos del anarcocapitalismo.
Sus estudios :
Friedman se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Rutgers, donde comenzó su pasión por las matemáticas, y lo motivó a buscar un grado de maestría en la Universidad de Chicago y un doctorado en la Universidad de Columbia en 1946.
Fue profesor de la Universidad de Chicago desde 1946 a 1976, donde enseñó teoría económica y se convirtió en leyenda. Friedman planteaba que la única manera de generar estabilidad política era sostenerla con estabilidad económica.
Es el principal representante de la llamada escuela de Chicago, corriente liberal y monetarista que encabezó la reacción contra las políticas económicas preconizadas por Keynes. Friedman critica el gran tamaño adquirido por el sector público en los países occidentales, denunciando la distorsión que la intervención estatal introduce en el funcionamiento de los mercados. Propone desmontar el Estado de bienestar y dejar que actúen libremente las leyes de la oferta y la demanda, volviendo a la pureza original del sistema que definiera Adam Smith. Recuperando viejas ideas, ha actualizado la teoría cuantitativa de la moneda, denunciando los efectos inflacionistas de las políticas expansivas keynesianas.
Sin embargo, ha defendido al mismo tiempo medidas de protección contra la pobreza, como un impuesto negativo sobre la renta o el cheque escolar para los ciudadanos de menores ingresos. Ha influido poderosamente sobre las políticas económicas implementadas para salir de la crisis en el último cuarto del siglo XX.
Friedman fue también analista de estadísticas para el gobierno de Estados Unidos, asesor económico de los presidentes Richard Nixon y Ronald Reagan. Colaboró con el gobierno de Margaret Thatcher, fue investigador del National Bureau of Economic Research entre 1937 y 1981, y presidente de la American Economic Association en 1967.
Fue un defensor del libre mercado y el más conocido líder de la Escuela de Chicago debido, en parte, a su labor de difusión a través de los distintos medios incluida la prensa escrita, el ensayo y la televisión con su serie "Free To Choose" (Libertad de Elegir) de 1980. Además impartió clases, entre otras, en las universidades de Princeton, Columbia y Stanford. Monetarista "de toda la vida" se opuso al keynesianismo - que promulgaba la intervención fiscal como motor de crecimiento - en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta. Abogaba por un crecimiento moderado y constante de la masa monetaria como medio para solucionar en gran parte los problemas de la economía y, a la vez, permitir un crecimiento económico sin inflación.
Sus más importantes contribuciones académicas a la Economía fueron una revisión de la teoría del consumo, de la curva de Phillips[5] y una mejor comprensión del mercado de capitales y de los factores que influencian la velocidad de circulación del dinero.
Los premios :
En 1951 recibió la Medalla John Bates Clark. En 1976 obtuvo el Premio Nobel de Economía "por sus resultados en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización."[6] En 1988 recibió la Medalla de la Libertad de los Estados Unidos.
Influencia en Chile :
Friedman visitó Chile en 1975 durante el gobierno de Augusto Pinochet, hecho por el que fue muy criticado al no ser un gobierno de origen democrático. Invitado por la Escuela de Negocios de Valparaíso, dio una serie de conferencias sobre economía e influenció en los asistentes económicos del gobierno. Friedman gozó de un éxito tremendo con estas innovadoras observaciones y fue invitado por ex-alumnos chilenos de la Escuela de Chicago ("Chicago Boys") a dictar algunas conferencias sobre la situación económica chilena. Friedman dijo: "La economía social de mercado es la única medicina", refiriéndose a la complicada situación de Chile. Abogó por la economía monetarista y explicó después que "el énfasis de aquella charla fue que los mercados libres minarían la centralización política y el control político", sosteniendo que la liberalización económica conduciría tarde o temprano a la democratización política.[7] [8]
Pese a que esa supuesta colaboración con la dictadura chilena le fue reprochada siempre (plasmándose en las manifestaciones en Estocolmo en la ceremonia de entrega del Nobel), en una entrevista en el año 2000 Friedman lo atribuyó "a los comunistas que intentaron desacreditar a cualquier persona que hubiese tenido la conexión más leve con Pinochet". Más adelante Friedman se refirió a este tema haciendo analogía entre la dictadura chilena y la dictadura china, habiendo dictado conferencias a los estudiantes de economía y reunido con el secretario del Partido Comunista de China Zhao Ziyang, diciendo: "Dicté tanto en China como en Chile exactamente las mismas conferencias. He visto muchas demostraciones contra mí por lo que dije en Chile, pero nadie ha hecho objeciones a lo que dije en China. ¿Cómo se explica?"[9] [10]
Hong Kong como ejemplo :
Friedman dijo una vez "si quieren ver capitalismo en acción, vayan a Hong Kong". Sostenía que la economía de Hong Kong era el mejor ejemplo de una economía de capitalismo laissez faire.[11] [12]
Sus últimos días :
En 1976 se traslada a San Francisco para integrarse a la Institución Hoover, donde siguió defendiendo la libertad económica. En 1998 escribe un libro junto a su esposa, titulado Dos personas con suerte, donde relata sus memorias.
Milton Friedman falleció de un ataque al corazón el 16 de noviembre de 2006 en un hospital de San Francisco.[13] El padre del monetarismo contaba 94 años de edad.
Obras más destacadas :
Essays in Positive Economics, 1953
A Theory of the Consumption Function, 1957
A Program for Monetary Stability, 1959
Capitalism and Freedom, 1962
Inflation: Causes and consequences, 1963
The Optimum Quantity of Money and Other Essays, 1969
The Counter-Revolution in Monetary Theory, 1970
Free to Choose: A personal statement, con Rose Friedman, 1980.
" Analytical and Continental Traditions in Perspective", pp. 145-159, Friedman, M. a A Parting of the Ways. Carnap, Cassirer, And Heidegger. Chicago: Open Court Publishing, 2000.
http://es.wikipedia.org/wiki/Milton_Friedman
Con respecto a sus ideas políticas, Milton afirmaba:
Soy un libertario con una "l" minúscula y un Republicano con una "R" mayúscula. Y soy un Republicano por cuestiones de conveniencia, no de principios.[2]
Creo que el termino liberal clásico es igualmente aplicable. No me interesa mucho lo que me llamen, estoy mucho más interesado en que la gente piense más acerca de las ideas que acerca de la persona.[3]
Sus orígenes:
Milton Friedman se crió en una familia de inmigrantes judíos húngaros. Su padre era empresario y fue el dueño de una fábrica textil, en Rahway, Nueva Jersey,[4] que quebró durante la Gran Depresión. La familia vivía en un apartamento en la misma edificación de la fábrica. Tenía tres hermanos y debió trabajar en restaurantes y tiendas para cooperar con una beca para estudiar en la Universidad de Rutgers, donde ingresó en 1929.
Estudiando la maestría conoció a la que sería su esposa seis años más tarde, Rose Director. Con ella tuvo dos hijos: David Friedman y Janet Friedman; David es un teórico anarquista que radicaliza las propuestas de libertad individual y economía de mercado, siendo uno de los principales teóricos del anarcocapitalismo.
Sus estudios :
Friedman se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Rutgers, donde comenzó su pasión por las matemáticas, y lo motivó a buscar un grado de maestría en la Universidad de Chicago y un doctorado en la Universidad de Columbia en 1946.
Fue profesor de la Universidad de Chicago desde 1946 a 1976, donde enseñó teoría económica y se convirtió en leyenda. Friedman planteaba que la única manera de generar estabilidad política era sostenerla con estabilidad económica.
Es el principal representante de la llamada escuela de Chicago, corriente liberal y monetarista que encabezó la reacción contra las políticas económicas preconizadas por Keynes. Friedman critica el gran tamaño adquirido por el sector público en los países occidentales, denunciando la distorsión que la intervención estatal introduce en el funcionamiento de los mercados. Propone desmontar el Estado de bienestar y dejar que actúen libremente las leyes de la oferta y la demanda, volviendo a la pureza original del sistema que definiera Adam Smith. Recuperando viejas ideas, ha actualizado la teoría cuantitativa de la moneda, denunciando los efectos inflacionistas de las políticas expansivas keynesianas.
Sin embargo, ha defendido al mismo tiempo medidas de protección contra la pobreza, como un impuesto negativo sobre la renta o el cheque escolar para los ciudadanos de menores ingresos. Ha influido poderosamente sobre las políticas económicas implementadas para salir de la crisis en el último cuarto del siglo XX.
Friedman fue también analista de estadísticas para el gobierno de Estados Unidos, asesor económico de los presidentes Richard Nixon y Ronald Reagan. Colaboró con el gobierno de Margaret Thatcher, fue investigador del National Bureau of Economic Research entre 1937 y 1981, y presidente de la American Economic Association en 1967.
Fue un defensor del libre mercado y el más conocido líder de la Escuela de Chicago debido, en parte, a su labor de difusión a través de los distintos medios incluida la prensa escrita, el ensayo y la televisión con su serie "Free To Choose" (Libertad de Elegir) de 1980. Además impartió clases, entre otras, en las universidades de Princeton, Columbia y Stanford. Monetarista "de toda la vida" se opuso al keynesianismo - que promulgaba la intervención fiscal como motor de crecimiento - en el momento de máximo apogeo de éste, en los años cincuenta y sesenta. Abogaba por un crecimiento moderado y constante de la masa monetaria como medio para solucionar en gran parte los problemas de la economía y, a la vez, permitir un crecimiento económico sin inflación.
Sus más importantes contribuciones académicas a la Economía fueron una revisión de la teoría del consumo, de la curva de Phillips[5] y una mejor comprensión del mercado de capitales y de los factores que influencian la velocidad de circulación del dinero.
Los premios :
En 1951 recibió la Medalla John Bates Clark. En 1976 obtuvo el Premio Nobel de Economía "por sus resultados en los campos del análisis del consumo, historia y teoría monetaria y por su demostración de la complejidad de la política de estabilización."[6] En 1988 recibió la Medalla de la Libertad de los Estados Unidos.
Influencia en Chile :
Friedman visitó Chile en 1975 durante el gobierno de Augusto Pinochet, hecho por el que fue muy criticado al no ser un gobierno de origen democrático. Invitado por la Escuela de Negocios de Valparaíso, dio una serie de conferencias sobre economía e influenció en los asistentes económicos del gobierno. Friedman gozó de un éxito tremendo con estas innovadoras observaciones y fue invitado por ex-alumnos chilenos de la Escuela de Chicago ("Chicago Boys") a dictar algunas conferencias sobre la situación económica chilena. Friedman dijo: "La economía social de mercado es la única medicina", refiriéndose a la complicada situación de Chile. Abogó por la economía monetarista y explicó después que "el énfasis de aquella charla fue que los mercados libres minarían la centralización política y el control político", sosteniendo que la liberalización económica conduciría tarde o temprano a la democratización política.[7] [8]
Pese a que esa supuesta colaboración con la dictadura chilena le fue reprochada siempre (plasmándose en las manifestaciones en Estocolmo en la ceremonia de entrega del Nobel), en una entrevista en el año 2000 Friedman lo atribuyó "a los comunistas que intentaron desacreditar a cualquier persona que hubiese tenido la conexión más leve con Pinochet". Más adelante Friedman se refirió a este tema haciendo analogía entre la dictadura chilena y la dictadura china, habiendo dictado conferencias a los estudiantes de economía y reunido con el secretario del Partido Comunista de China Zhao Ziyang, diciendo: "Dicté tanto en China como en Chile exactamente las mismas conferencias. He visto muchas demostraciones contra mí por lo que dije en Chile, pero nadie ha hecho objeciones a lo que dije en China. ¿Cómo se explica?"[9] [10]
Hong Kong como ejemplo :
Friedman dijo una vez "si quieren ver capitalismo en acción, vayan a Hong Kong". Sostenía que la economía de Hong Kong era el mejor ejemplo de una economía de capitalismo laissez faire.[11] [12]
Sus últimos días :
En 1976 se traslada a San Francisco para integrarse a la Institución Hoover, donde siguió defendiendo la libertad económica. En 1998 escribe un libro junto a su esposa, titulado Dos personas con suerte, donde relata sus memorias.
Milton Friedman falleció de un ataque al corazón el 16 de noviembre de 2006 en un hospital de San Francisco.[13] El padre del monetarismo contaba 94 años de edad.
Obras más destacadas :
Essays in Positive Economics, 1953
A Theory of the Consumption Function, 1957
A Program for Monetary Stability, 1959
Capitalism and Freedom, 1962
Inflation: Causes and consequences, 1963
The Optimum Quantity of Money and Other Essays, 1969
The Counter-Revolution in Monetary Theory, 1970
Free to Choose: A personal statement, con Rose Friedman, 1980.
" Analytical and Continental Traditions in Perspective", pp. 145-159, Friedman, M. a A Parting of the Ways. Carnap, Cassirer, And Heidegger. Chicago: Open Court Publishing, 2000.
http://es.wikipedia.org/wiki/Milton_Friedman
Economía centralizada
En la economía de planificación centralizada los factores de producción están en manos del Estado, que es el único agente económico relevante. Por ello, el mercado pierde su razón de ser como mecanismo asignador de recursos. Estas manipulaciones son llevadas a cabo mediante planes económicos plurianuales (planes quinquenales), donde se especifica detalladamente el suministro, los métodos de producción, los salarios, las inversiones en infraestructuras.
Sus problemas principales son 3:
Errores de previsión: El mercado no enviaba señales ya que este no existía (falso mercado). Ante la ausencia de señales los planificadores no siempre acertaban en sus previsiones y esto se tradujo en una falta de adaptación a la realidad y una escasa capacidad de reacción.
Escasa motivación: Al estar los salarios y los precios fijados por el Estado, las empresas no necesitaban ser competitivas y los trabajadores estaban desmotivados, ya que cobraban lo mismo a fin de mes hicieran su trabajo bien o mal.
Excesiva burocracia: La planificación necesitaba gran cantidad de burocracia al servicio del Estado, lo que ralentizaba la toma de decisiones y la capacidad de reacción.
Historia:
Este sistema, inspirado en la teoría marxista, apareció en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia tras la primera guerra mundial, a raíz del estado de excepción y la economía de guerra a que fue sometida por la contienda contra el Ejército Blanco y la Triple Entente durante la Guerra Civil Rusa, que sucedió a los primeros meses del triunfo de la Revolución de Octubre y la conformación de las primeras Repúblicas Soviéticas, agravándose sobremanera a partir del ascenso al poder de Stalin y sus seguidores, ya conformada la Unión Soviética, con la puesta en práctica de las políticas del llamado socialismo en un solo país; modelos que se extenderían después de la segunda guerra mundial por toda Europa del Este y numerosos países asiáticos, bajo la órbita de la Unión Soviética y la Komintern. Aunque en un principio demostró ser más productivo que el capitalismo, pronto las empresas dejaron de ser productivas y el Estado pasó a estar continuamente endeudado para mantener el pleno empleo. Además en el caso de la URSS, ésta tenía que destinar gran cantidad de su presupuesto a mantener el ejército y la tecnología bélica en su pulso con los Estados Unidos.
Finalmente, a finales del siglo XX, la URSS se desmoronó junto con su sistema económico y en la actualidad Rusia y los países de Este avanzan hacia una Economía de Mercado, China busca un equilibrio, Cuba trata de defender el sistema de economía centralizada aplicando algunas reformas o concesiones en sectores estratégicos, como el turismo, a la economía de mercado, imperante en el exterior. Actualmente sólo Corea del norte sigue un modelo de economia planificada, sin apenas reformas de tipo capitalista ni de ningún otro tipo.
En realidad, no existe país alguno que tenga una economía totalmente de mercado o totalmente centralizada sino más bien una combinación de ambas en mayor o menor grado. (ver Economía mixta)
Sus problemas principales son 3:
Errores de previsión: El mercado no enviaba señales ya que este no existía (falso mercado). Ante la ausencia de señales los planificadores no siempre acertaban en sus previsiones y esto se tradujo en una falta de adaptación a la realidad y una escasa capacidad de reacción.
Escasa motivación: Al estar los salarios y los precios fijados por el Estado, las empresas no necesitaban ser competitivas y los trabajadores estaban desmotivados, ya que cobraban lo mismo a fin de mes hicieran su trabajo bien o mal.
Excesiva burocracia: La planificación necesitaba gran cantidad de burocracia al servicio del Estado, lo que ralentizaba la toma de decisiones y la capacidad de reacción.
Historia:
Este sistema, inspirado en la teoría marxista, apareció en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia tras la primera guerra mundial, a raíz del estado de excepción y la economía de guerra a que fue sometida por la contienda contra el Ejército Blanco y la Triple Entente durante la Guerra Civil Rusa, que sucedió a los primeros meses del triunfo de la Revolución de Octubre y la conformación de las primeras Repúblicas Soviéticas, agravándose sobremanera a partir del ascenso al poder de Stalin y sus seguidores, ya conformada la Unión Soviética, con la puesta en práctica de las políticas del llamado socialismo en un solo país; modelos que se extenderían después de la segunda guerra mundial por toda Europa del Este y numerosos países asiáticos, bajo la órbita de la Unión Soviética y la Komintern. Aunque en un principio demostró ser más productivo que el capitalismo, pronto las empresas dejaron de ser productivas y el Estado pasó a estar continuamente endeudado para mantener el pleno empleo. Además en el caso de la URSS, ésta tenía que destinar gran cantidad de su presupuesto a mantener el ejército y la tecnología bélica en su pulso con los Estados Unidos.
Finalmente, a finales del siglo XX, la URSS se desmoronó junto con su sistema económico y en la actualidad Rusia y los países de Este avanzan hacia una Economía de Mercado, China busca un equilibrio, Cuba trata de defender el sistema de economía centralizada aplicando algunas reformas o concesiones en sectores estratégicos, como el turismo, a la economía de mercado, imperante en el exterior. Actualmente sólo Corea del norte sigue un modelo de economia planificada, sin apenas reformas de tipo capitalista ni de ningún otro tipo.
En realidad, no existe país alguno que tenga una economía totalmente de mercado o totalmente centralizada sino más bien una combinación de ambas en mayor o menor grado. (ver Economía mixta)
Mercado libre
El mercado libre es el sistema en el que el precio de los bienes o servicios es acordado por el consentimiento mutuo de los vendedores y de los compradores mediante las leyes de la oferta y la demanda. El concepto se opone al de mercado regulado, donde el gobierno controla las fuentes de suministros, los precios o la producción. Si en lugar del gobierno son una o varias empresas las que controlan alguna de estas tres cosas se hablará de monopolio u oligopolio, respectivamente.
Aunque en la situación de libre mercado el gobierno no fija o regula los precios, la implementación efectiva de libre mercado requiere que entre los participantes de la transacción comercial no haya coerción, ni fraude, de modo que todas las transacciones sean moralmente voluntarias y también que exista información perfecta y otras condiciones que garanticen la competencia perfecta.
Origen :
Algunas teorías asumen que el libre mercado es una forma natural de organización social, y que el libre mercado se desarrollará en cualquier sociedad donde no sea obstruido. El consenso entre los economistas historiadores es que la economía de libre mercado es un fenómeno histórico específico, y que ha surgido al final del periodo medieval y la temprana Europa moderna. Algunos economistas historiadores ven elementos de libre mercado en sistemas económicos de la antigüedad clásica, y en algunas sociedades no-occidentales.
Jesuitas españoles de la Escuela de Salamanca, como el Padre Juan de Mariana, escribieron tratados económicos en los que llegaron a conclusiones similares a las alcanzadas por economistas de la escuela austríaca en el siglo XX.
Para el siglo XIX el mercado ciertamente había organizado apoyo político, en la forma de liberalismo. Sin embargo, no es claro si el apoyo precedió la emergencia del mercado, o lo siguió. Algunos historiadores ven que es resultado del éxito de la ideología liberal inicial, combinada con el interés de los emprendedores. En la teoría marxista, la ideología simplemente expresa la transición de largo plazo subyacente del feudalismo al capitalismo. Se puede notar que la visión de este artículo –emergencia o implementación- no necesariamente corresponde a las posturas a favor y en contra del mercado. Los liberatarios argumentarían que el mercado fue impuesto por medio de políticas gubernamentales, ya que tiene una connotación de represión, y los marxistas estarán de acuerdo con ellos por diferentes razones.
Por filosofía social, el mercado libre es un sistema que coloca bienes dentro de una sociedad: la oferta y la demanda dentro de un mercado determinan quién obtiene que y qué es lo que se produce. El mercado hace esto sin decisiones o valores externos que la precedan, y esto es visto como una de sus grandes ventajas por sus seguidores. La función de colocación es usualmente llamada “el mecanismo del mercado”, o simplemente “mercado”.
El término economía de libre mercado es generalmente usado para describir a las economías occidentales, pero los grupos a favor del mercado únicamente aceptan esta descripción si el gobierno practica políticas de no-intervención, en oposición a la intervención estatal de la economía. Desde la emergencia de un sistema económico distinto en la Unión Soviética, se contrasta usualmente el libre mercado con economías dirigidas y economías planeadas centralmente. Sin embargo, los promotores iniciales del libre mercado en el siglo 18 europeo lo contrastaron con las economías medievales y las economías premodernas que la presidieron.
Generalmente se entiende que la economía de libre mercado es diferente a los sistemas económicos premodernos. Aunque algunos tengan un sistema monetario, esto no es suficiente para definirse como un libre mercado. Se entiende que las transacciones de mercado son económicas por naturaleza, y un regalo personal no se considera como transacción de mercado. Ni tampoco la coerción de transferencias como el tributo. La carencia de transacciones económicas, por ejemplo en una sociedad de pura agricultura de subsistencia también excluye el libre mercado.
Teoría:
Tal como lo tratan los economistas, el libre mercado es un modelo abstracto, importante desde el punto de vista teórico. La economía de libre mercado es un término descriptivo de los sistemas económicos en un territorio particular, usualmente un estado-nación. Implica que el sistema económico se aproxime al modelo ideal. Puede ser descrito como menos libre que otros, o como “relativamente libre”, de acuerdo al criterio utilizado. El grado en el cual una economía es de hecho libre, es una disputa política: los liberales libertarios comúnmente señalan que las economías occidentales no son libres, y son a lo mucho una economía mixta. Sea que la economía deba ser libre en estos términos, también es discutible, lo cual es uno de los asuntos más importantes en el especto político moderno. Internacionalmente, los partidarios del liberalismo económico (llamado liberalismo en Europa) apoyan el mercado libre. En los Estados Unidos, el apoyo a las estructuras económicas de libre mercado es un principio clave del conservadurismo y libertarianismo estadounidense. Desde los años 1970s la izquierda y algunos medios de comunicación describen como "neoliberalismo" a la promoción de una economía global de libre mercado, la desregulación y la privatización.
Si un gobierno está presente, su uso de la fuerza en el mercado idealmente está limitado a proteger a los participantes del mercado de la coerción, incluyendo protección de derechos de propiedad y cumplimiento de contratos. La esencia del libre mercado puede entenderse como un juego en el cual los jugadores compiten de acuerdo a un conjunto de reglas que previene la coerción (incluyendo el robo); el cumplimiento de estas reglas puede ser llevado a cabo por un árbitro neutral (gobierno). Los jugadores en este juego pueden tener diferentes habilidades, conocimientos, y recursos, los cuales pueden ser conflictivos con normas sociales de equidad, así un mercado libre puede no coincidir con lo que algunos consideran un mercado equitativo. O, algunos pueden ver como la esencia de la equidad, la aplicación de reglas por igual para todos los participantes. [1] Esta concepción del mercado como un sistema económico puro basado en la libertad de coerciones entre los participantes del mercado tanto como del gobierno, es el contraste fundamental con una economía dirigida.
La ley de oferta y demanda predomina en el libre mercado ideal, afectando precios hacia un equilibrio que balancea las demandas de los productos contra las ofertas. A estos precios de equilibrio, el mercado distribuye los productos a los compradores de acuerdo al uso (o utilidad) de cada comprador para cada producto y dentro de un límite relativo dentro del poder de compra del comprador. Los componentes necesarios para el funcionamiento de un libre mercado ideal incluyen la ausencia completa de presiones artificiales sobre el precio de impuestos, subsidios, tarifas, regulaciones gubernamentales (excepto la protección ante la coerción y el robo), y el no otorgar monopolios gubernamentales (usualmente clasificados como monopolios coercitivos por los adeptos al mercado libre), como el sistema de correos norteamericano, Amtrak, supuestas patentes, etc.
El comportamiento equilibrante del libre mercado tiene ciertas presuposiciones de los agentes, por ejemplo, que actúan independientemente. Algunos modelos en econofísica han mostrado que cuando le son permitidos a los agentes actuar localmente en un mercado libre (i.e. donde sus decisiones dependen no solo de utilidad y poder de compra, pero también de sus decisiones particulares), los precios pueden llegar a ser inestables y salirse del equilibrio, a menudo de manera abrupta. El comportamiento del libre mercado se dice que no es linear (un par de agentes regateando por una compra llegaran a un precio diferente que 100 pares de agentes haciendo la compra idéntica). Las burbujas de especulación y el tipo de comportamiento errático, que se observa a menudo en la bolsa, son citadas como ejemplos en la vida real, de tendencias de precios no equilibrados. Los adeptos al libre mercado a menudo descartan la teoría endógena y culpan del desequilibrio de precios a influencias externas, como el clima, precios de productos básicos, desarrollos tecnológicos e intervenciones gubernamentales.
La distribución del poder de compra en una economía depende en gran medida del mercado de trabajo y del mercado financiero, pero también de otros factores como relaciones familiares, herencias, regalos, etc. Muchas teorías que describen la operación de un mercado libre se enfocan principalmente a los mercados de productos de consumo, y a su descripción de mercado de trabajo o de tendencias, sin embargo, los mercados financieros tienden a ser más complicados y controversiales.
El libre mercado puede verse como una forma de facilitar decisiones de mercado, lo que se conoce como voto del dinero, donde la compra de un producto es equivalente al voto para el productor para que continúe produciendo dicho producto.
El efecto de la libertad económica en la riqueza de la sociedad y del individuo esta sujeto a controversia. Kenneth Arroy y Gerard Debreu han mostrado que bajo ciertas condiciones idealizadas, un sistema de libre comercio lleva a la eficiencia de Pareto, la cual casi por seguro, nunca es cierta en la economía dirigida, porque un gobierno está propenso a errores en sus recursos distributivos, ya que la información a su disposición es menos que perfecta. Muchos adeptos a los libres mercados, muy notablemente, Milton Friedman, han argumentado que hay una relación directa entre el crecimiento económico y la libertad económica, aunque esta aserción es mucho más difícil de probar tanto teórica como empíricamente. Joshua Epstein y Robert Axtell han intentado predecir las propiedades del libre mercado en un programa computacional basado en un agente, llamado “sugarscape”. Llegaron a la conclusión que, nuevamente, bajo condiciones ideales, el libre mercado conduce a una distribución de riqueza Pareto. Estos hallazgos confirman las ideas de Vilfredo Pareto, que sostenía que la tendencia “natural”de la sociedad conduce a una poderosa ley de distribución de riqueza, poder o influencia.
El libre mercado implica la presencia de competencia, y ausencia de monopolio artificial. A menudo connota la presencia de la motivación de ganancia, aunque ni la motivación de ganancia ni las ganancias sean suficientes para la existencia del libre mercado. Se entiende que en todos los libres mercados modernos incluyen individuos y empresas emprendedoras. Típicamente, un libre mercado moderno incluiría entre otros aspectos, bolsa de valores, sector de servicios financieros, pero estos no la definen.
Práctica :
Mientras que el libre mercado es una idealización abstracta, es útil en entender los mercados reales aunque sean creados artificialmente y regulados por gobiernos o agencias no gubernamentales, o fenómenos sociales naturales como el mercado negro o la economía subterránea, la cual puede llegar a ser persistentemente robusta, a pesar de los intentos de suprimirlos. Los impuestos y los canales gubernamentales encausan puntos de equilibrio en las grandes economías de hoy para que estas economías sean relativamente libres o no-libres. Comúnmente se cita que los problemas potenciales que pueden existir en una economía de libre mercado son las prácticas de monopolio, carteles, aspectos externos (como la contaminación) e información distribuida asimétricamente; más por otro lado suele afirmarse que estos problemas potenciales emergen como reales ante la intervención estatal, de cualquier tipo, en la economía. Las líneas de información o conocimiento puede llevar a lo que muchos ven como un demonio en la economía, como información privilegiada, engaño de precios, selección adversa, perjuicios morales, y problemas de agentes exclusivos, los cuales pueden llegar a justificar la intervención gubernamental para su solución. Algunos creen que la noción de libre mercado es inherentemente inalcanzable porque su operación depende de clases sociales, artículos fetichistas, y sostienen que los gobiernos crean derechos de propiedad y están fundamentalmente involucrados en los mercados para el cumplimiento de esos derechos. Otros argumentan que el concepto de propiedad surge de la ley natural y entonces es incorrecto ver a los gobiernos como creadores de mercados.
El grado de libertad del mercado :
La Fundación Heritage, un ala de pensamiento conservador, trató de identificar los factores clave que permiten medir el grado de libertad de la economía de un país en particular. En 1986 introdujeron el Índice de Libertad Económica (ILE) que está basado en unas cincuenta variables. Este y otros índices similares no definen un mercado libre, pero miden el grado en el cual una economía moderna es libre, lo que significa en la mayoría de los casos que está libre de intervención del estado. Las variables están divididas en los siguientes principales grupos:
Política de comercio
Carga fiscal gubernamental
Intervención gubernamental en la economía
Política monetaria
Flujo de capital e inversión extranjera
Banca y financiamiento
Salarios y precios
Derechos de propiedad privada
Reglamentos, y
Actividad del mercado informal
A cada grupo se le asigna un valor entre 1 y 5; ILE es el promedio aritmético de los valores, redondeado a centésimas.
Inicialmente, países que fueron tradicionalmente considerados capitalistas recibieron altos rangos, pero el método mejoró con el tiempo [2]. Por ejemplo, Hoy uno puede ver una clara correlación entre el valor ILE y el producto interno bruto de un país. [3]
Ideología y ética :
El apoyo al libre mercado es un principio de ordenamiento social sobre todo asociado con el liberalismo, especialmente durante el siglo XIX. En Europa, el término “liberalismo” conserva su connotación como la ideología del libre mercado, pero en los Estados Unidos está asociado con la intervención gubernamental, y adquiere un significado peyorativo por adeptos al libre mercado. Desarrollos ideológicos posteriores, como el minarquismo y el liberalismo libertario también apoyan el libre mercado, e insisten en su forma pura. Aunque el mundo occidental comparte una forma general similar de economía, el uso en los Estados Unidos se refiere a esto como capitalismo, mientras que el ‘libre mercado’ europeo es el término neutral preferible. El uso del término ‘capitalismo’ en Europa implica el marxismo, o se le acerca, a menos que sea usado para describir el siglo 19.
Usualmente se ve al marxismo, comunismo y socialismo como el principal oponente ideológico al libre mercado. El liberalismo moderno (en el uso norteamericano), y en Europa, democracia social, buscan únicamente mitigar lo que ellos ven como los problemas de un libre mercado sin restricciones, y aceptan su existencia como tal. Para la mayoría de los libertarios, simplemente no existe todavía el libre mercado, dado el grado de intervención gubernamental aún en los países más ‘capitalistas’. Para su perspectiva, aquellos que dicen que favorecen el “libre mercado” hablan en un sentido relativo más que absoluto (en términos libertarios), desean que la coerción sea mantenga en lo mínimo necesario para maximizar la libertad económica (tal coerción necesaria serían impuestos, por ejemplo) y maximizar la eficiencia del mercado al eliminar barreras comerciales, haciendo el sistema de impuestos neutral en dividendos de tal manera que el financiamiento de la plusvalía no sea una desventaja, esto es, el financiamiento de deuda. Sin embargo, existen los anarquistas de mercado que no permitirían la imposición de impuestos y gobiernos (y otros mecanismos forzados) por considerarlos perjudiciales, y en cambio preferirían la protección de la libre economía en forma de contratos privados y voluntarios.
La justificación ética del libre mercado tiene dos formas. Uno apela a la superioridad moral intrínseca de autonomía y libertad (en el mercado), ver deontología. La otra es una forma de consecuentalismo –una creencia que descentraliza la planeación por una multitud de individuos que toman decisiones de mercado libre, produciendo mejores resultados respecto a una economía más organizada, eficiente y productiva que aquellas economías planeadas centralmente, donde una agencia central decide que es lo que se produce, y oferta productos por mecanismos distintos al precio. Una vieja versión de este argumento es la metáfora del Mano Invisible, cercana al trabajo de Adam Smith, aunque es más antigua. En el tiempo de Smith, no existían economías planeadas centralmente que sirvan de comparación, simplemente argumentaba que el mercado beneficiaba el bien común. Las teorías modernas de autoorganización dicen que la organización interna de un sistema puede incrementarse automáticamente sin ser guiado o manejado por una fuerza externa. Cuando se aplica al mercado, como una justificación ética, se está apelando principalmente a su valor intrínseco como entidad auto organizada. La admiración por estas habilidades del mercado, es la característica de algunos argumentos a favor del mercado en los 1990s, especialmente entre aquellos que vieron a la red global como un mercado perfecto.
Véase también :
Autores que se ocuparon especialmente del concepto de libre mercado: Adam Smith, Jean-Baptiste Say, Friedrich Hayek, Milton Friedman.
Escuelas de pensamiento sobre el libre mercado: Anarcocapitalismo, Anarquismo de libre mercado, Escuela Austriaca, Escuela de Salamanca, Liberalismo libertario, Minarquismo, Mutualismo (economía), Neoliberalismo, Conservadorismo liberal (en los Estados Unidos), Socialismo de mercado.
Conceptos económicos relacionados con el libre mercado: Autoorganización, Infraestructura de Información Libre, Teoría de juegos, Economía subterránea, Equilibrio de Nash, Iniciativa de fuentes abiertas, Voluntariado.
Conceptos filosóficos: Libertad negativa, Estado de observación nocturna.
Escuelas y conceptos opuestos al libre mercado: Comunismo, Economía del regalo, Abolición del mercado, Economía mixta, Economía participativa, Economía planificada, Estatismo,
Economía de subsistencia, Organizaciones no lucrativas.
Referencias :
En defensa del libre mercado
Mises.org, sitio oficial del Ludwig von Mises Institute
IFF [(http://www.heritage.org/research/features/index)]
Move Over, Adam Smith: The Visible Hand of Uncle Sam [(http://www.sprott.com/pdf/pressrelease/TheVisibleHand.pdf)] Reporte que concluye que el gobierno de los Estados Unidos interviene subrepticiamente en la bolsa norteamericana
Equidad contra Libertad (Fair versus Fair) [(http://www.fff.org/freedom/0292d.asp)] por Milton Friedman
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Mercado_libre"
http://es.wikipedia.org/wiki/Libre_mercado
Aunque en la situación de libre mercado el gobierno no fija o regula los precios, la implementación efectiva de libre mercado requiere que entre los participantes de la transacción comercial no haya coerción, ni fraude, de modo que todas las transacciones sean moralmente voluntarias y también que exista información perfecta y otras condiciones que garanticen la competencia perfecta.
Origen :
Algunas teorías asumen que el libre mercado es una forma natural de organización social, y que el libre mercado se desarrollará en cualquier sociedad donde no sea obstruido. El consenso entre los economistas historiadores es que la economía de libre mercado es un fenómeno histórico específico, y que ha surgido al final del periodo medieval y la temprana Europa moderna. Algunos economistas historiadores ven elementos de libre mercado en sistemas económicos de la antigüedad clásica, y en algunas sociedades no-occidentales.
Jesuitas españoles de la Escuela de Salamanca, como el Padre Juan de Mariana, escribieron tratados económicos en los que llegaron a conclusiones similares a las alcanzadas por economistas de la escuela austríaca en el siglo XX.
Para el siglo XIX el mercado ciertamente había organizado apoyo político, en la forma de liberalismo. Sin embargo, no es claro si el apoyo precedió la emergencia del mercado, o lo siguió. Algunos historiadores ven que es resultado del éxito de la ideología liberal inicial, combinada con el interés de los emprendedores. En la teoría marxista, la ideología simplemente expresa la transición de largo plazo subyacente del feudalismo al capitalismo. Se puede notar que la visión de este artículo –emergencia o implementación- no necesariamente corresponde a las posturas a favor y en contra del mercado. Los liberatarios argumentarían que el mercado fue impuesto por medio de políticas gubernamentales, ya que tiene una connotación de represión, y los marxistas estarán de acuerdo con ellos por diferentes razones.
Por filosofía social, el mercado libre es un sistema que coloca bienes dentro de una sociedad: la oferta y la demanda dentro de un mercado determinan quién obtiene que y qué es lo que se produce. El mercado hace esto sin decisiones o valores externos que la precedan, y esto es visto como una de sus grandes ventajas por sus seguidores. La función de colocación es usualmente llamada “el mecanismo del mercado”, o simplemente “mercado”.
El término economía de libre mercado es generalmente usado para describir a las economías occidentales, pero los grupos a favor del mercado únicamente aceptan esta descripción si el gobierno practica políticas de no-intervención, en oposición a la intervención estatal de la economía. Desde la emergencia de un sistema económico distinto en la Unión Soviética, se contrasta usualmente el libre mercado con economías dirigidas y economías planeadas centralmente. Sin embargo, los promotores iniciales del libre mercado en el siglo 18 europeo lo contrastaron con las economías medievales y las economías premodernas que la presidieron.
Generalmente se entiende que la economía de libre mercado es diferente a los sistemas económicos premodernos. Aunque algunos tengan un sistema monetario, esto no es suficiente para definirse como un libre mercado. Se entiende que las transacciones de mercado son económicas por naturaleza, y un regalo personal no se considera como transacción de mercado. Ni tampoco la coerción de transferencias como el tributo. La carencia de transacciones económicas, por ejemplo en una sociedad de pura agricultura de subsistencia también excluye el libre mercado.
Teoría:
Tal como lo tratan los economistas, el libre mercado es un modelo abstracto, importante desde el punto de vista teórico. La economía de libre mercado es un término descriptivo de los sistemas económicos en un territorio particular, usualmente un estado-nación. Implica que el sistema económico se aproxime al modelo ideal. Puede ser descrito como menos libre que otros, o como “relativamente libre”, de acuerdo al criterio utilizado. El grado en el cual una economía es de hecho libre, es una disputa política: los liberales libertarios comúnmente señalan que las economías occidentales no son libres, y son a lo mucho una economía mixta. Sea que la economía deba ser libre en estos términos, también es discutible, lo cual es uno de los asuntos más importantes en el especto político moderno. Internacionalmente, los partidarios del liberalismo económico (llamado liberalismo en Europa) apoyan el mercado libre. En los Estados Unidos, el apoyo a las estructuras económicas de libre mercado es un principio clave del conservadurismo y libertarianismo estadounidense. Desde los años 1970s la izquierda y algunos medios de comunicación describen como "neoliberalismo" a la promoción de una economía global de libre mercado, la desregulación y la privatización.
Si un gobierno está presente, su uso de la fuerza en el mercado idealmente está limitado a proteger a los participantes del mercado de la coerción, incluyendo protección de derechos de propiedad y cumplimiento de contratos. La esencia del libre mercado puede entenderse como un juego en el cual los jugadores compiten de acuerdo a un conjunto de reglas que previene la coerción (incluyendo el robo); el cumplimiento de estas reglas puede ser llevado a cabo por un árbitro neutral (gobierno). Los jugadores en este juego pueden tener diferentes habilidades, conocimientos, y recursos, los cuales pueden ser conflictivos con normas sociales de equidad, así un mercado libre puede no coincidir con lo que algunos consideran un mercado equitativo. O, algunos pueden ver como la esencia de la equidad, la aplicación de reglas por igual para todos los participantes. [1] Esta concepción del mercado como un sistema económico puro basado en la libertad de coerciones entre los participantes del mercado tanto como del gobierno, es el contraste fundamental con una economía dirigida.
La ley de oferta y demanda predomina en el libre mercado ideal, afectando precios hacia un equilibrio que balancea las demandas de los productos contra las ofertas. A estos precios de equilibrio, el mercado distribuye los productos a los compradores de acuerdo al uso (o utilidad) de cada comprador para cada producto y dentro de un límite relativo dentro del poder de compra del comprador. Los componentes necesarios para el funcionamiento de un libre mercado ideal incluyen la ausencia completa de presiones artificiales sobre el precio de impuestos, subsidios, tarifas, regulaciones gubernamentales (excepto la protección ante la coerción y el robo), y el no otorgar monopolios gubernamentales (usualmente clasificados como monopolios coercitivos por los adeptos al mercado libre), como el sistema de correos norteamericano, Amtrak, supuestas patentes, etc.
El comportamiento equilibrante del libre mercado tiene ciertas presuposiciones de los agentes, por ejemplo, que actúan independientemente. Algunos modelos en econofísica han mostrado que cuando le son permitidos a los agentes actuar localmente en un mercado libre (i.e. donde sus decisiones dependen no solo de utilidad y poder de compra, pero también de sus decisiones particulares), los precios pueden llegar a ser inestables y salirse del equilibrio, a menudo de manera abrupta. El comportamiento del libre mercado se dice que no es linear (un par de agentes regateando por una compra llegaran a un precio diferente que 100 pares de agentes haciendo la compra idéntica). Las burbujas de especulación y el tipo de comportamiento errático, que se observa a menudo en la bolsa, son citadas como ejemplos en la vida real, de tendencias de precios no equilibrados. Los adeptos al libre mercado a menudo descartan la teoría endógena y culpan del desequilibrio de precios a influencias externas, como el clima, precios de productos básicos, desarrollos tecnológicos e intervenciones gubernamentales.
La distribución del poder de compra en una economía depende en gran medida del mercado de trabajo y del mercado financiero, pero también de otros factores como relaciones familiares, herencias, regalos, etc. Muchas teorías que describen la operación de un mercado libre se enfocan principalmente a los mercados de productos de consumo, y a su descripción de mercado de trabajo o de tendencias, sin embargo, los mercados financieros tienden a ser más complicados y controversiales.
El libre mercado puede verse como una forma de facilitar decisiones de mercado, lo que se conoce como voto del dinero, donde la compra de un producto es equivalente al voto para el productor para que continúe produciendo dicho producto.
El efecto de la libertad económica en la riqueza de la sociedad y del individuo esta sujeto a controversia. Kenneth Arroy y Gerard Debreu han mostrado que bajo ciertas condiciones idealizadas, un sistema de libre comercio lleva a la eficiencia de Pareto, la cual casi por seguro, nunca es cierta en la economía dirigida, porque un gobierno está propenso a errores en sus recursos distributivos, ya que la información a su disposición es menos que perfecta. Muchos adeptos a los libres mercados, muy notablemente, Milton Friedman, han argumentado que hay una relación directa entre el crecimiento económico y la libertad económica, aunque esta aserción es mucho más difícil de probar tanto teórica como empíricamente. Joshua Epstein y Robert Axtell han intentado predecir las propiedades del libre mercado en un programa computacional basado en un agente, llamado “sugarscape”. Llegaron a la conclusión que, nuevamente, bajo condiciones ideales, el libre mercado conduce a una distribución de riqueza Pareto. Estos hallazgos confirman las ideas de Vilfredo Pareto, que sostenía que la tendencia “natural”de la sociedad conduce a una poderosa ley de distribución de riqueza, poder o influencia.
El libre mercado implica la presencia de competencia, y ausencia de monopolio artificial. A menudo connota la presencia de la motivación de ganancia, aunque ni la motivación de ganancia ni las ganancias sean suficientes para la existencia del libre mercado. Se entiende que en todos los libres mercados modernos incluyen individuos y empresas emprendedoras. Típicamente, un libre mercado moderno incluiría entre otros aspectos, bolsa de valores, sector de servicios financieros, pero estos no la definen.
Práctica :
Mientras que el libre mercado es una idealización abstracta, es útil en entender los mercados reales aunque sean creados artificialmente y regulados por gobiernos o agencias no gubernamentales, o fenómenos sociales naturales como el mercado negro o la economía subterránea, la cual puede llegar a ser persistentemente robusta, a pesar de los intentos de suprimirlos. Los impuestos y los canales gubernamentales encausan puntos de equilibrio en las grandes economías de hoy para que estas economías sean relativamente libres o no-libres. Comúnmente se cita que los problemas potenciales que pueden existir en una economía de libre mercado son las prácticas de monopolio, carteles, aspectos externos (como la contaminación) e información distribuida asimétricamente; más por otro lado suele afirmarse que estos problemas potenciales emergen como reales ante la intervención estatal, de cualquier tipo, en la economía. Las líneas de información o conocimiento puede llevar a lo que muchos ven como un demonio en la economía, como información privilegiada, engaño de precios, selección adversa, perjuicios morales, y problemas de agentes exclusivos, los cuales pueden llegar a justificar la intervención gubernamental para su solución. Algunos creen que la noción de libre mercado es inherentemente inalcanzable porque su operación depende de clases sociales, artículos fetichistas, y sostienen que los gobiernos crean derechos de propiedad y están fundamentalmente involucrados en los mercados para el cumplimiento de esos derechos. Otros argumentan que el concepto de propiedad surge de la ley natural y entonces es incorrecto ver a los gobiernos como creadores de mercados.
El grado de libertad del mercado :
La Fundación Heritage, un ala de pensamiento conservador, trató de identificar los factores clave que permiten medir el grado de libertad de la economía de un país en particular. En 1986 introdujeron el Índice de Libertad Económica (ILE) que está basado en unas cincuenta variables. Este y otros índices similares no definen un mercado libre, pero miden el grado en el cual una economía moderna es libre, lo que significa en la mayoría de los casos que está libre de intervención del estado. Las variables están divididas en los siguientes principales grupos:
Política de comercio
Carga fiscal gubernamental
Intervención gubernamental en la economía
Política monetaria
Flujo de capital e inversión extranjera
Banca y financiamiento
Salarios y precios
Derechos de propiedad privada
Reglamentos, y
Actividad del mercado informal
A cada grupo se le asigna un valor entre 1 y 5; ILE es el promedio aritmético de los valores, redondeado a centésimas.
Inicialmente, países que fueron tradicionalmente considerados capitalistas recibieron altos rangos, pero el método mejoró con el tiempo [2]. Por ejemplo, Hoy uno puede ver una clara correlación entre el valor ILE y el producto interno bruto de un país. [3]
Ideología y ética :
El apoyo al libre mercado es un principio de ordenamiento social sobre todo asociado con el liberalismo, especialmente durante el siglo XIX. En Europa, el término “liberalismo” conserva su connotación como la ideología del libre mercado, pero en los Estados Unidos está asociado con la intervención gubernamental, y adquiere un significado peyorativo por adeptos al libre mercado. Desarrollos ideológicos posteriores, como el minarquismo y el liberalismo libertario también apoyan el libre mercado, e insisten en su forma pura. Aunque el mundo occidental comparte una forma general similar de economía, el uso en los Estados Unidos se refiere a esto como capitalismo, mientras que el ‘libre mercado’ europeo es el término neutral preferible. El uso del término ‘capitalismo’ en Europa implica el marxismo, o se le acerca, a menos que sea usado para describir el siglo 19.
Usualmente se ve al marxismo, comunismo y socialismo como el principal oponente ideológico al libre mercado. El liberalismo moderno (en el uso norteamericano), y en Europa, democracia social, buscan únicamente mitigar lo que ellos ven como los problemas de un libre mercado sin restricciones, y aceptan su existencia como tal. Para la mayoría de los libertarios, simplemente no existe todavía el libre mercado, dado el grado de intervención gubernamental aún en los países más ‘capitalistas’. Para su perspectiva, aquellos que dicen que favorecen el “libre mercado” hablan en un sentido relativo más que absoluto (en términos libertarios), desean que la coerción sea mantenga en lo mínimo necesario para maximizar la libertad económica (tal coerción necesaria serían impuestos, por ejemplo) y maximizar la eficiencia del mercado al eliminar barreras comerciales, haciendo el sistema de impuestos neutral en dividendos de tal manera que el financiamiento de la plusvalía no sea una desventaja, esto es, el financiamiento de deuda. Sin embargo, existen los anarquistas de mercado que no permitirían la imposición de impuestos y gobiernos (y otros mecanismos forzados) por considerarlos perjudiciales, y en cambio preferirían la protección de la libre economía en forma de contratos privados y voluntarios.
La justificación ética del libre mercado tiene dos formas. Uno apela a la superioridad moral intrínseca de autonomía y libertad (en el mercado), ver deontología. La otra es una forma de consecuentalismo –una creencia que descentraliza la planeación por una multitud de individuos que toman decisiones de mercado libre, produciendo mejores resultados respecto a una economía más organizada, eficiente y productiva que aquellas economías planeadas centralmente, donde una agencia central decide que es lo que se produce, y oferta productos por mecanismos distintos al precio. Una vieja versión de este argumento es la metáfora del Mano Invisible, cercana al trabajo de Adam Smith, aunque es más antigua. En el tiempo de Smith, no existían economías planeadas centralmente que sirvan de comparación, simplemente argumentaba que el mercado beneficiaba el bien común. Las teorías modernas de autoorganización dicen que la organización interna de un sistema puede incrementarse automáticamente sin ser guiado o manejado por una fuerza externa. Cuando se aplica al mercado, como una justificación ética, se está apelando principalmente a su valor intrínseco como entidad auto organizada. La admiración por estas habilidades del mercado, es la característica de algunos argumentos a favor del mercado en los 1990s, especialmente entre aquellos que vieron a la red global como un mercado perfecto.
Véase también :
Autores que se ocuparon especialmente del concepto de libre mercado: Adam Smith, Jean-Baptiste Say, Friedrich Hayek, Milton Friedman.
Escuelas de pensamiento sobre el libre mercado: Anarcocapitalismo, Anarquismo de libre mercado, Escuela Austriaca, Escuela de Salamanca, Liberalismo libertario, Minarquismo, Mutualismo (economía), Neoliberalismo, Conservadorismo liberal (en los Estados Unidos), Socialismo de mercado.
Conceptos económicos relacionados con el libre mercado: Autoorganización, Infraestructura de Información Libre, Teoría de juegos, Economía subterránea, Equilibrio de Nash, Iniciativa de fuentes abiertas, Voluntariado.
Conceptos filosóficos: Libertad negativa, Estado de observación nocturna.
Escuelas y conceptos opuestos al libre mercado: Comunismo, Economía del regalo, Abolición del mercado, Economía mixta, Economía participativa, Economía planificada, Estatismo,
Economía de subsistencia, Organizaciones no lucrativas.
Referencias :
En defensa del libre mercado
Mises.org, sitio oficial del Ludwig von Mises Institute
IFF [(http://www.heritage.org/research/features/index)]
Move Over, Adam Smith: The Visible Hand of Uncle Sam [(http://www.sprott.com/pdf/pressrelease/TheVisibleHand.pdf)] Reporte que concluye que el gobierno de los Estados Unidos interviene subrepticiamente en la bolsa norteamericana
Equidad contra Libertad (Fair versus Fair) [(http://www.fff.org/freedom/0292d.asp)] por Milton Friedman
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Mercado_libre"
http://es.wikipedia.org/wiki/Libre_mercado
miércoles, 1 de abril de 2009
Fosas

Las fosas nasales se doblegan y aunque nos quedemos sin aire, los dibujantes de anatomía van a seguir haciendo dibujos de nuestras entrañas.
Al unir dos dibujos de fosas nasales estamos convirtiendo a éstas en corazones o, en su defecto, en vaginas.
Hay una sola realidad y es que las fosas nasales no tienen manera de hacernos felices, ni siquiera con psicofármacos aspirables. El oxígeno no nos da la felicidad necesaria porque es un acto automático e inconsciente el de respirar.
Le pido disculpas al doctor Papa Gu pero había que hacer esta denuncia, la mafia de los dibujantes de anatomía no tiene respiro.
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