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martes, 7 de abril de 2009

Imperialismo estadounidense. Parte 1.

Imperialismo estadounidense es el término utilizado, a veces peyorativamente, para hacer referencia al expansionismo histórico y a la actual influencia política, cultural y económica de los Estados Unidos a escala mundial.[1] El concepto real de imperialismo es la práctica de dominación llevada a cabo por naciones con mayor poder económico y comercial, para ampliar sus influencias sobre naciones menos desarrolladas.[2]
Dicen H. Barnes, Ch. Kepner y J. Soothill en su libro El imperio del banano:

"(...) la más interesante manifestación del imperialismo contemporáneo es, para los estadounidenses, la expansión del capital estadounidense y del poder colonial más allá de las fronteras originales de los EEUU.(...) Fundados como una fase del primer gran período del imperialismo y de la colonización, hemos sido siempre un país imperialista desde el punto de vista del desarrollo del control sobre nuevas regiones y de la subyugación de pueblos inferiores.(...) Alrededor de 1890 acabábamos de pasar por las más importantes fases de la Revolución Industrial y disponíamos por primera vez de capital y teníamos una necesidad creciente de mercados extranjeros.(...). Es natural que ante todo nos volviésemos a América Latina, justificando nuestra acción en la retórica oficial con el pretexto de la defensa de la justicia humana, pero sin dejar de aumentar las facilidades para inversiones y sin dejar de adquirir en condiciones favorables los valiosos recursos de las tierras ocupadas. (...). Hemos estimulado a Santo Domingo, Nicaragua, Haití y El Salvador a pagar sus deudas a países extranjeros por medio de empréstitos estadounidenses, y luego hemos establecido en estos países interventores de aduana para asegurar el cobro de estos empréstitos. Para proteger a los extranjeros, mantener el orden y defender a nuestros inversionistas hemos establecido gobiernos militares en Cuba, Haití, Santo Domingo y Nicaragua.(...)"[3]

Imperialismo económico :

El imperialismo económico de EEUU se caracteriza por llevar a los países a contraer empréstitos que los atan a grandes deudas, la instalación de filiales en los países subdesarrollados para conseguir mano de obra barata, el control de la política de esos países dependientes y la instalación de gobiernos obedientes que estén dispuestos a suscribir tratados leoninos para la entrega gratuita las materias primas que el mercado mundial necesita, la compra de las empresas estatales para evitar que el país se desarrolle por sí mismo, y tratados de libre comercio que eximan a esas empresas multinacionales de pagar aduanas en esos países.[4] La Doctrina de Seguridad Nacional plantea que cualquier intento de independencia de esos países dominados acarreaba un riesgo para la economía de EEUU, e identificaba economía con “seguridad nacional”. El informe de Kissinger llamado NSSM200 declara que un crecimiento de la población en los países capitalistas subdesarrollados aumentaba el riesgo de la aparición de un movimiento independentista. A lo largo del siglo XX EEUU se ha valido de diversos medios, a veces atroces, para garantizar esa dependencia. La Escuela de las Américas, los golpes de estado, las invasiones, pero también los empréstitos y el control de la natalidad son algunas de las medidas por medio de las cuales EEUU ha creído perpetuar su dominio.[5]

FMI, BM, BID:
Véase también: Crisis Argentina de 2001

El Fondo Monetario Internacional o FMI como idea fue planteado el 22 de julio de 1944 durante una convención de la ONU en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos; y su creación como tal fue en 1945. Sus estatutos declaran como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza. Sin embargo, sus políticas (especialmente, los condicionamientos que impone a los países en vías de desarrollo para el pago de su deuda o en otorgar nuevos préstamos) han sido severamente cuestionadas como causantes de regresiones en la distribución del ingreso y perjuicios a las políticas sociales. Algunas de las críticas más intensas han partido de Joseph Stiglitz, ex-Economista Jefe del Banco Mundial y Premio Nobel de Economía 2001. Algunas de las políticas criticadas son: Saneamiento del presupuesto público a expensas del gasto social. El FMI apunta que el Estado no debe otorgar subsidios o asumir gastos de grupos que pueden pagar por sus prestaciones, aunque en la práctica esto ha resultado en la disminución de servicios sociales a los sectores que no están en condiciones de pagarlos. El concepto de servicios, en la interpretación del FMI, se extiende hasta comprender áreas que tradicionalmente se interpretan como estructuras de aseguramiento de derechos fundamentales, como la educación, la salud o la previsión social; Eliminación de subsidios, tanto en la actividad productiva como en los servicios sociales, junto con la reducción de los aranceles; Eliminación de barreras cambiarias. El FMI en este punto es partidario de la libre flotación de las divisas y de un mercado abierto, con la implementación de una estructura de libre mercado en prácticamente todos los sectores de bienes y servicios, sin intervención del Estado; Políticas de flexibilidad laboral, como la desregulación de las legilsaciones que protegen los derechos laborales. Afirma Eduardo Galeano:

El Fondo Monetario Internacional liberaliza el comercio, obliga a contraer créditos, congela los salarios y desalienta la actividad pública estatal. Al programa agrega fuertes devaluaciones, estimulando la concentración interna de capitales en beneficio de las clases dominantes y propiciando la absorción de las empresas nacionales por parte de las que llegan de afuera "con un puñado de dólares en las maletas". En toda América Latina, el sistema produce mucho menos de los que necesita consumir, y la inflación resulta de esa impotencia estructural. Pero el FMI no ataca las causas de la oferta insuficiente del aparato de producción, sino que lanza sus cargas de caballería contra las consecuencias, aplastando aún más la mezquina capacidad de consumo del mercado interno: "una demanda excesiva en estas tierras de hambrientos tendría la culpa de la inflación". Sus fórmulas no sólo han fracasado en la estabilización y en el desarrollo, sino que además han intensificado el estrangulamiento externo de los países, han aumentado la miseria de las grandes masas desposeídas, poniendo al rojo vivo las tensiones sociales, y han precipitado la desnacionalización económica y financiera, al influjo de los sagrados mandamientos de la libertad de comercio, la libertad de competencia y la libertad de movimiento de capitales. Los EEUU, que emplean un vasto sistema proteccionista (aranceles, cuotas, subsidios internos), jamás han merecido la menor observación del FMI. Nacido en EEUU, con sede en EEUU y al servicio de EEUU, el Fondo, opera como un inspector internacional. El Banco Mundial, la Agencia para el Desarrollo Internacional, y otros organismos "filantrópicos" de alcance universal también condicionan sus créditos a la firma y el cumplimiento de las cartas de intenciones de los gobiernos ante el omnipotente organismo. Todos los países latinoamericanos reunidos no alcanzan a sumar la mitad de los votos de que disponen los EEUU para orientar la política de este supremo hacedor del equilibrio monetario en el mundo: el FMI fue creado para institucionalizar el predominio financiero de Wall Street sobre el planeta entero, cuando a fines de la segunda guerra el dólar inauguró su hegemonía como moneda internacional. Al chantaje financiero y tecnológico se suma la competencia desleal y libre del fuerte frente al débil. Los EEUU cuidan su ahorro interno pero disponen del ajeno. Las miles de filiales de bancos estadounidenses al sur del río Bravo sirven para desviar el ahorro latinoamericano hacia las empresas estadounidenses que operan en la región. Las firmas fabricantes de maquinarias sufren serias desventajas de precios en el mercado internacional, según confiesa en Departamento de Comercio de los EEUU, "a menos que puedan aprovechar el financiamiento más liberal que se puede obtener bajo los diversos programas de ayuda". Éste es ya el caso de los préstamos que el Banco Interamericano de Desarrollo otorga con cargo a su Fondo para Operaciones Especiales. Pero los Estados Unidos, o las filiales latinoamericanas de sus corporaciones, resultan siempre los proveedores elegidos en los contratos. Los préstamos de la AID, el Eximbank y, en su mayoría los del BID, exigen también que no menos de la mitad de los embarques se realice en barcos de bandera estadounidense.[6]

Control de la natalidad: Un aspecto de la estrategia de seguridad estadounidense ha consistido en el fomento del control de la natalidad en los países subdesarrollados.[7] A principios de los 70, durante los últimos días del gobierno del Presidente Richard Nixon, un documento del Departamento de Estado creado bajo la dirección del Secretario de Estado Henry Kissinger (el llamado NSSM 200), identificó el crecimiento de la población en los países del tercer mundo como "un asunto de máxima importancia": “Un extenso análisis de la situación demográfica mundial y soluciones para la estabilidad de los intereses de Estados Unidos relacionados con los recursos naturales que alimentaban las industrias estadounidenses.” Establece el control de la natalidad y el control político y económico de los países subdesarrollados, para “ahorrar recursos y materias primas” que potencialmente serían utilizados por los Estados Unidos. Los EEUU pueden ayudar a minimizar las acusaciones de tener un movimiento imperialista detrás de su apoyo a favor de las actividades demográficas, afirmando repetidamente que dicho apoyo se deriva de una preocupación por: a) El derecho del individuo a determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos. b) El desarrollo fundamental, social y económico de los países pobres. El informe afirma textualmente: “Los expertos recomiendan que la política estadounidense tanto interior como exterior, busque como objetivo la eliminación de uno 2400.000.000 de seres humanos en los años venideros”.[8] En Las venas abiertas de América latina se analiza el fenómeno del control de la natalidad:

Se ha hecho célebre la frase de Lyndon Johnson: "Cinco dólares invertidos contra el crecimiento de la población son más eficaces que cien dólares invertidos en el crecimiento económico". (...). Los Estados Unidos no sufren, fronteras adentro, el problema de la explosión de la natalidad, pero se preocupan como nadie por difundir e imponer, en los cuatro puntos cardinales, la planificación familiar. No sólo el gobierno; también Rockefeller y la Fundación Ford padecen pesadillas con millones de niños que avanzan, como langostas, desde los horizontes del Tercer Mundo. Platón y Aristóteles se habían ocupado del tema antes que Malthus y McNamara; sin embargo, en nuestros tiempos, toda esta ofensiva universal cumple una función bien definida: se propone justificar la muy desigual distribución de la renta entre los países y entre las clases sociales, convencer a los pobres de que la pobreza es el resultado de los hijos que no se evitan y poner un dique al avance de la furia de las masas en movimiento y rebelión. Los dispositivos intrauterinos compiten con las bombas y la metralla, en el sudeste asiático, en el esfuerzo por detener el crecimiento de la población de Vietnam. En América Latina resulta más higiénico y eficaz matar a los guerrilleros en los úteros que en las sierras o en las calles. Diversas misiones estadounidenses han esterilizado a millares de mujeres en la Amazonia, pese a que ésta es la zona habitable más desierta del planeta. En la mayor parte de los países latinoamericanos la gente no sobra: falta. Brasil tiene 38 veces menos habitantes por kilómetro cuadrado que Bélgica. (...). Uruguay está vacío y sus praderas fértiles podrían dar de comer a una población infinitamente mayor que la que hoy padece, sobre su suelo, tantas penurias. Según el diario Correio da Manha (Brasil), <>[9]

Consenso de Washington:
Artículos principales: Neoliberalismo, Deuda externa y FMIA comienzos de los años '90 se dictó a los países de América Latina un listado de políticas económicas de los organismos financieros internacionales y centros económicos con sede en Washington DC tendientes a implantar el Neoliberalismo.[10] Ese listado incluía las siguientes medidas económicas, y su resultado fue la reducción de los sueldos, el aumento del desempleo, la privatización masiva de todas las propiedades estatales, la desindustrialización y el endeudamiento a través de empréstitos y otras medidas tendientes a la quiebra de esos países para evitar su desarrollo y su independencia económica: Privatización, Desregulación, Reforma Impositiva, Reforma de las leyes laborales para facilitar el desempleo, Liberalización de las tasas de interés, Liberalización del comercio internacional (trade liberalization), Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas. Estas medidas no son exclusivas del consenso de Washington, ya que tienen como antecedente las políticas económicas de las dictaduras militares latinoamericanas de los '60, '70 y '80. La película del director argentino Pino Solanas, Memorias del saqueo, ofrece una visión crítica de la aplicación de estas ideas en la Argentina, bajo la presidencia de Carlos Menem.

Apropiación de los recursos naturales:

Coltán: De acuerdo a lo que parecen ser propiedades físico-químicas “mágicas”, este mineral es fundamental para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas y espaciales, misiles balísticos, video juegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes sin ruedas (magnéticos), fibra óptica, etc. Sin embargo el 60 % de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos celulares. El coltán permite que uno de los sueños occidentales se haga realidad, con él las baterías de los minicelulares de bolsillo mantienen por más tiempo su carga, ya que los microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el consumo de corriente eléctrica. La mayor parte del coltán extraído (luego de ser acumulado hasta subir los precios) tiene como destino los EEUU, Alemania, Bélgica y Kazajstán. La filial de Bayer, Starck, es la productora del 50% del tantalio en polvo a nivel mundial. Con el tráfico y la elaboración están vinculadas decenas de empresas, con participación en grandes corporaciones monopólicas de diversos países. Naturalmente “una entidad financiera, creada en 1996 con sede en la capital de Ruanda - Kigali - , el Banco de Comercio, Desarrollo e Industria (BCDI) y que ejerce de corresponsal del CITIBANK en la zona , mueve fuertes sumas de dinero procedente de las operaciones relacionadas con coltán, oro y diamantes”.[11]


Agua: La película argentina Sed, invasión gota a gota sostiene que la teoría de EEUU sobre la presencia terrorista en la triple frontera de Argentina, Paraguay y Brasil en realidad es una excusa para justificar su presencia militar en esa región, zona de recarga de la mayor reserva de agua del mundo, el Acuífero guaraní, y eventualmente apropiarse de ese recurso cuando este escasee y empiecen las primeras guerras por el agua. También presenta pruebas de presencia militar estadounidense en diversas regiones de Latinoamérica y el mundo ricas en diversos recursos naturales estratégicos.[12]

Petróleo: El caso del clan Rockefeller es quizás el principal emblema, pero no el único. Durante buena parte del siglo XX, el monopolio petrolero anglo-estadounidense fue rebautizado como "The Seven Sisters" (Las Siete Hermanas). Pero el proceso de gran concentración del capital vivido en la década del 90 ha hecho que se dejaran de guardar las apariencias y las empresas petroleras volvieran a fusionarse. De seguir a este ritmo, ya poco faltaría para volver a la primitiva Standard Oil. En efecto, la familia Rockefeller controla los conglomerados petrolíferas Exxon Mobil, Chevron Gulf Texaco y Amoco British Petroleum. También le corresponde, por ejemplo, y entre muchos otros intereses petrolíferos en el resto del mundo, una proporción muy importante en el petróleo que Repsol posee en la Argentina dado que Aznar vendió en 1997 acciones de Repsol en la Bolsa de Madrid y fueron compradas nada menos que por el Chase Manhattan Bank.[13] En la Guerra de Iraq y la Guerra de Afganistán numerosas empresas estadounidenses se han visto beneficiadas con las guerras de Iraq y Afganistán. Ya sean empresas petroleras, armamentísticas o constructoras, se han convertido en las verdaderas impulsoras, financiadoras y beneficiarias de estas guerras. Listado de empresas estadounidenses beneficiadas con la guerra de Iraq

Expansionismo territorial :


1803, Compra de Luisiana
Artículo principal: Viejo oeste
Artículo principal: Guerras Indias
Véase también: Masacre de Wounded Knee
El territorio francés de la Louisiana, vasto territorio inexplorado, fue comprado a Napoleón por el gobierno estadounidense, que duplicó así el territorio de los EEUU. El gobierno envió a los exploradores Lewis y Clark, quienes para 1806 ya habían trazado las rutas que llevarían al Pacífico, iniciándose el período de la conquista del oeste y la guerra contra el indio.[14]

1819, Compra de Florida - El gobierno de EEUU firmó con España, presionada por las guerras de independencia americanas, un "tratado transcontinental" (Tratado Adams-Onís), que implicó la venta de Florida a los EEUU (que así se proyectaban geográficamente sobre la codiciada Cuba).[15]

1845, Anexión de Texas - Estados Unidos de América anexa la República de Texas, que incluía todos los territorios del actual Estado de Texas, además de porciones de New Mexico, Oklahoma, Kansas, Wyoming, y Colorado. La llamada República de Texas era un territorio secesionista de México. A pesar de que el Presidente de México Antonio López de Santa Anna advirtió que la anexión sería "equivalente a una declaración de guerra", el presidente de los EE.UU., John Tyler firmó el tratado de anexión de Texas en abril de 1844. El Congreso aprobó la anexión de 28 de febrero 1845.


1867, Compra de Alaska - En 1867, el Secretario de Estado estadounidense William H. Seward llevó a cabo la compra de Alaska a Rusia por 7,2 millones de dólares estadounidenses. La falta de efectivo de Rusia y el deseo de que Alaska no cayera en manos británicas impulsaron a Rusia a vender el territorio a los Estados Unidos tras el fracaso en la Guerra de Crimea. La compra se hizo efectiva el 18 de octubre de 1867, hoy recordado como el Día de Alaska. Aunque la compra recibió duras críticas en el momento de producirse, finalmente se vio como un negocio ventajoso gracias al descubrimiento de oro en Yukón.
1898, Guerra Hispano-Estadounidense - Con la explosión del barco Maine, supuestamente provocada por España, como casus belli, el resultado de la guerra fue que España renunció a todo reclamo de soberanía sobre Cuba, Guam, Puerto Rico y otras islas, a EEUU.Filipinas fue vendido por España a los Estados Unidos por un pago de veinte millones de dólares.
1898, Anexión de Hawai - En 1893, un grupo de estadounidenses derrocan al gobierno del Reino de Hawái y forman una Comisión de Seguridad, con la oposición de la Reina Liliuokalani, tomando el control del gobierno. El gobierno de EEUU convoca a una compañía de infantería de marina a las islas para hacer cumplir la llamada neutralidad, pero la presencia de estas tropas hizo imposible que la monarquía se defendiera. El presidente William McKinley firma un tratado de anexión en el año 1897, de acuerdo con un comité de anexionistas de la República de Hawai.
1903, Anexión de la Zona del Canal de Panamá: En 1903 tropas yanquis desembarcan en la provincia colombiana de Panamá, y fomentan un movimiento independentista, apropiándose automáticamente de la región y proclamando unilateralmente la independencia. El gobierno de Colombia, involucrado en una interminable guerra civil, no puede resistir a esta invasión. El Tratado Hay-Bunau Varilla entre EEUU y la joven república (1903) cede a perpetuidad a EEUU los derechos sobre una zona del istmo en la que se construirá el futuro canal de Panamá. Este canal había sido proyectado por el explorador francés Ferdinand de Lesseps, constructor del canal de Suez, pero había fracasado en su intento. Los estadounidenses terminarían de construirlo. En ambos intentos murieron muchos obreros a causa de los accidentes y de la malaria.[16] El canal sería devuelto a Panamá, en cumplimiento del Tratado Carter-Torrijos, recién en 1999, y en el ínterin se sucederían diversas intervenciones militares estadounidenses para reprimir los intentos panameños de recobrar la soberanía.

http://es.wikipedia.org/wiki/Imperialismo_estadounidense

Imperialismo

El imperialismo es una actitud adoptada por un estado para pretender colocarse por encima de otros estados o comunidades. El imperialismo moderno suele referirse a la actitud de algunas potencias, principalmente europeas, desde la Edad Moderna hasta el proceso de descolonización tras la Segunda Guerra Mundial; y más específicamente, incluso con el nombre Era del Imperialismo, utilizado por la historiografía, al periodo que va de 1871 a 1919, en que se produjo una verdadera carrera para construir imperios, principalmente con el llamado reparto de África. A ese periodo se refieren dos de los textos más importantes que fijaron el concepto: Imperialism, a study, de Hobson, y El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin.

Diferentes acepciones del término :

El imperialismo se puede entender como el dominio que ejercen las naciones más poderosas sobre otras más débiles. Pero generalmente se denomina imperialismo al proceso de expansión económica que tuvo lugar en Europa a mediados del siglo XIX, sobre todo a partir de 1870, y éste fue conocido como imperialismo librecambista. Durante este período, muchos países europeos, especialmente Gran Bretaña, se extendieron, primero de forma no oficial y más tarde anexionando territorios y formando colonias en África, Asia y el Pacífico. Esta expansión fue consecuencia de la búsqueda fuera de Europa de mercados y materias primas para la revolución industrial y se dio hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914 y permanecieron sus vestigios hasta la descolonización, en los años 60.
A partir de finales del siglo XIX el imperialismo se caracterizó sobre todo por la dominación económica impuesta por las potencias sobre naciones más pobres, ya que la dominación política cada vez fue más puesta en duda, a comienzos del siglo XX y durante la segunda postguerra en los países subdesarrollados surgieron movimientos nacionalistas que muchas veces acabaron la colonización de otras potencias sobre ellos, en ese sentido se debe decir que en la actualidad la prepotencia de los países más poderosos se verifica más en el terreno económico que en el político.
No obstante, en los albores de la llamada II Guerra Mundial, se comienza a usar la denominación de "imperialismo" para referirse a dos nuevas potencias, más tarde enfrentadas en la llamada Guerra fría; son la Unión Soviética y Estados Unidos. En este sentido, una famosa cita del líder político inglés así Winston Churchill, acerca de los vencedores en el conflicto armado: "La historia la escriben los vencedores"; no obstante, surgirían diversas corrientes de opinión y movimientos sociales de distinto signo político o ideológico que mantendrían posiciones críticas o abiertamente contrarias a la visión predominante.
A finales del siglo pasado y comienzos de este (XXI) se imponen las posiciones Norteamericanas; la preponderancia económica de los EEUU, conlleva además un predominio cultural, encabezado por industrias del entretenimiento como la cinematográfica y la musical. Este predominio económico-cultural, unida a la publicitaria y de consumo, se ha valorado por algunos sectores ideológicos como un tipo de colonialismo cultural, mientras que en el campo político, se ha calificado como imperialista la política exterior de Estados Unidos, y su intervencionismo en diversos conflictos, siempre desde voces ideológicamente críticas con la línea política estadounidense, siendo esta una acepción moderna estrictamente ideológica de un término cuyo significado más clásico se ciñe a formas de dominio en su sentido más estricto.

Causas :


Económicas: la crisis de 1873 provocó el descenso de los precios, y con ello el proteccionismo, es decir, la protección de los productos propios de cada país prohibiendo la entrada de artículos extranjeros o gravándolos con impuestos. Esto dio lugar a la necesidad de encontrar nuevos mercados que no estuvieran controlados por dicho sistema. Por otra parte, potencias capitalistas europeas como Inglaterra, Países Bajos y Bélgica necesitan dar salida a su excedente de capital y lo hacen invirtiéndolo en países de otros continentes estableciendo préstamos, implantando ferrocarriles, instalando puertos, etc. Además estos países necesitan buscar materias primas para sus industrias ya que ya empiezan a agotarse o a escasear en Europa.
Demográficas: en Europa, entre 1850 y 1914, se produjo un espectacular aumento demográfico, llegando incluso a duplicarse su población, por lo que en algunos países empezaban a escasear los recursos. Gran parte de la población, unos 40 millones de europeos, no tenía otra salida que marcharse a las colonias de su respectivo país ya que no contaban con trabajo ni con alimentos suficientes para abastecerse todos y cambiaron su residencia en busca de riquezas y mejores condiciones.
Ideológicas: las potencias europeas quieren expandirse más allá del viejo continente y para ello utilizan la religión como pretexto. Por ello muchos europeos se marchan para cristianizar a los indígenas encabezados por la Iglesia , con su misión evangelizadora, ya que gran parte de la sociedad consideraba que tenían la responsabilidad de aportar sus avances a los demás pueblos, aunque esto no significase mejorar su situación.
Darwinismo social: adoptada por los imperialistas, sobre todo en Inglaterra, para excusar sus actuaciones. Tras conocer las recientes teorías de Darwin sobre la evolución de las especies por selección natural, sostenían que, al igual que las distintas especies o razas, las sociedades más avanzadas tenían derecho a imponerse y a seguir creciendo aunque fuera a costa de las más inferiores o retrasadas.
Científicas: existía un fuerte interés por descubrir y analizar nuevas especies de animales y plantas, conocer nuevos territorios y realizar investigaciones de todo tipo. Esto hace que muchos científicos deseen progresar, lanzándose a la aventura consiguiendo a cambio grandes avances en campos como la biología o la botánica.
Técnico-políticas: algunos políticos quieren hacer olvidar rápidamente sus derrotas consiguiendo nuevos territorios. La navegación también fue un factor importante ya que los barcos de vapor, ahora capaces de llegar mucho más lejos, necesitan disponer de puntos costeros por todo el mundo para poder reponer las existencias de carbón, por lo que cuando el establecimiento de estos pasó a manos del estado, en lugar de limitarse a dicho punto, éste intentó controlar cada vez más territorio. Allí donde se tenga un predominio político se tendrá el predominio de los productos, un predominio económico.[1]
Militares: como en Europa han cesado la mayoría de conflictos bélicos, los soldados de los distintos ejércitos necesitan actuar en otros territorios y por ello aprovechan la expansión colonial de las empresas para servir de nuevo a su país.

Consecuencias :

Demográficas: en general, la población sufrió un incremento al disminuir la mortalidad, por la introducción de la medicina moderna occidental y mantenerse una alta natalidad. Ello se tradujo en un desequilibrio entre población y recursos, que aún hoy día persiste. No obstante, en algunas zonas, la población autóctona sufrió una drástica reducción (especialmente durante la primera fase del imperialismo), como consecuencia de la introducción de enfermedades desconocidas (viruela, gripe, etc). En otros lugares, la población indígena fue simplemente reemplazada por colonos extranjeros.


Económicas: la explotación económica de los territorios adquiridos hizo necesario el establecimiento de unas mínimas condiciones para su desarrollo. Se crearon infraestructuras (puertos, ferrocarriles) destinados a dar salida a las materias primas y agrícolas que iban destinadas a la metrópoli. Las colonias se convirtieron en abastecedoras de lo necesario para el funcionamiento de las industrias metropolitanas, mientras éstas colocaban sus productos manufacturados en los dominios. La economía tradicional, basada en una agricultura autosuficiente y de policultivo, fue sustituida por otra de exportación, en régimen de monocultivo, que provocó, en gran medida, la desaparición de las formas ancestrales de producir y la extensión de cultivos tales como el café, el cacao, el caucho o el té, que alteraron el paisaje.
Sociales: se expresaron en la instalación de una burguesía de comerciantes y funcionarios procedentes de la metrópoli que ocuparon los niveles altos y medios de la estructura colonial. En algunos casos, se asimilaron determinados grupos autóctonos dentro de la cúspide social. Se trataba de las antiguas élites dirigentes y de miembros de determinados cuerpos del ejército o la función pública colonial. En ambos casos su asimilación fue acompañada de una profunda occidentalización. Cuando, a raiz del proceso de descolonización, comienzan a surgir estados a partir de lo que fueron colonias, esos grupos sociales ocuparán una posición relevante en la administración y el gobierno de los nuevos países (Ej. Gandhi en la India). Junto a esas minorías, la inmensa mayoría de la población autóctona sufrió un generalizado proceso de proletarización que se constituyó en una inagotable fuente de mano de obra barata destinada a atender la creación de infraestructuras y al trabajo en la agricultura de plantación.

Políticas: los territorios dominados sufrieron un mayor o menor grado de dependencia respecto a la metrópoli, en función del tipo de organización administrativa que les fue impuesto. Sin embargo, esta dependencia no estuvo exenta de conflictos, que fueron el germen de un antiimperialismo protagonizado generalmente por las clases medias nativas occidentalizadas, que reclamaban la toma en consideración de las tradiciones autóctonas. Ello se canalizó a través de las premisas del juego democrático que las metrópolis defendían para sí mismas pero que negaban a sus colonias: libertad, igualdad, soberanía nacional, etc. Un ejemplo temprano donde se plasma el espíritu de estos movimientos es el nacimiento del Partido del Congreso en la India, liderado por Mohandas K. Gandhi, que extendió su base entre las miembros más humildes de la sociedad colonial.

Culturales: el imperialismo condujo a la pérdida de identidad y de valores tradicionales de las poblaciones indígenas y a la implantación de las pautas de conducta, educación y mentalidad de los colonizadores. Asimismo, supuso la adopción de las lenguas de los dominadores (especialmente el inglés y el francés). Ello arrastró a una fuerte aculturación. La religión cristiana (católica, anglicana, protestante, etc.) desplazó a los credos preexistentes en muchas zonas de África o bien se fusionó con esas creencias, conformando doctrinas de carácter sincrético. Sin embargo, en Asia y el mundo musulmán el resultado de la evangelización fue menor que en el África negra, al estar allí firmemente arraigadas antiguas religiones, complejas y muy estructuradas.

Geográficas: los mapas políticos se vieron alterados por la creación de fronteras artificiales que nada tenían que ver con la configuración preexistente y que supusieron la unión o división forzada de grupos tribales y étnicos diferentes, provocando innumerables conflictos políticos sociales y étnicos, que persisten hoy día.

Ecológicas: la introducción de nuevas formas de explotación agrícola e inéditas especies vegetales y animales provocaron la modificación o destrucción de los ecosistemas naturales. Así, por ejemplo, el bisonte fue casi exterminado en las praderas americanas; el conejo se convirtió en una auténtica plaga tras su introducción en Australia, donde carecía de depredadores naturales; las grandes selvas tropicales fueron objeto de deforestación causada por la sobreexplotación maderera y la introducción de los monocultivos de plantación; los ríos fueron contaminados con residuos procedentes de los sistemas de extracción de metales preciosos y otros desechos procedentes de la minería.

Justificación :


Económica: Las naciones dominan a otras para expandir su economía, obtener materia prima, mano de obra, o para dar salida a los excedentes de capital.
Política: Los estados tienden a expandirse por ambición de poder, prestigio, seguridad y ventajas diplomáticas respecto a otros estados.
Ideológica: Los países se ven impulsados a expandir su influencia para a su vez expandir sus valores políticos, culturales y religiosas.
Religiosa: Los países con estandares religiosos solían expandir su influencia por paises cercanos a este para así profanar su religión.

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